Proliferan en las redes sociales, videos de chavales que abducidos por el neoliberalismo, sin conocer más realidad que la que les escupe a diario su móvil, se lanzan patosos a intentar replicar los mensajes que reciben con el objetivo de extender la ignorancia que profesan entre otros que comparten su misma condición.
Sin haber sometido lo que dicen al más elemental examen, predican que el estado es una entidad abstracta, oscura, abyecta, cuya única misión es obligar a todo el mundo a pagar injustamente, sus impuestos.
Llegan así a las siguientes conclusiones. A saber: 1. Que el Estado es algo malo e inútil. 2. Que pagar impuestos para mantenerlo es algo a evitar, siendo admirables aquellos que lo consiguen. 3. Que lo que importa es la capacidad de cada individuo para apañárselas, el resto que se fastidie.
Si alguien piensa que defender esto es algo propio del que venía ocupando el puesto de tonto del pueblo y por tanto minoritario y digno sobre todo de compasión, que se olvide. Si algo tienen las redes anti-sociales es que tienden a convertir en normal lo anormal, en influencer al botarate, en tendencia la estupidez. Así, resulta que en una reciente encuesta del Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda, una tercera parte de los españoles entre 18 y 39 años considera que se viviría mejor sin pagar ningún impuesto. La semilla ya está plantada, ahora solo tiene que crecer.
Al hilo de esta realidad, y aun siendo consciente de que escribir estas líneas no servirá para mucho en este caso, me llamaba la atención una situación que ejemplifica adónde nos lleva el individualismo desaforado que esta chavalería tan entusiastamente abraza.
Publicaba el HuffPost el 12 de noviembre que el conocido actor estadounidense James Van Der Beek, se ha visto obligado ha realizar una colecta pública para poder hacer frente a los costes derivados del tratamiento contra el cáncer colorectal que le ha sido diagnosticado. Vamos, caridad de la de toda la vida. Hay más personas conocidas en su situación. Solo hay que buscar.
Ha conseguido recaudar 47.000 dólares.
Lo que no sabemos es si le llegará o no aunque esperamos que sí porque… ¿y si no le llega? ¿y si le ocurre como a otros tantos compatriotas suyos y no le llega? ¿se le deja morir porque es su problema y no el mío?
¿Que diría la muchachada en este caso? ¿está bien que se muera el actor de Dawson crece? ¿han pensado acaso lo que le podría pasar a cada uno de ellos si se vieran en parecida circunstancia? Está claro que no.
Los impuestos son la manera en que podemos mantener un sistema que nos permite vivir y progresar en comunidad, cuidando los unos de los otros, porque los seres humanos somos sobre todo seres sociales. Estamos hechos para vivir juntos. Hablamos, nos comportamos y razonamos siguiendo los ejemplos que hemos visto de nuestros padres, hermanos, vecinos, amigos… Y esto es así porque solo con la cooperación y la colaboración la especie humana ha llegado hasta donde está. Si nuestros antepasados hubieran sido seres aislados, egoístas, individualistas, como ahora proponen estos charlatanes, no habrían llegado ni a bajar del árbol. Habrían muerto de hambre, de frío o devorados por cualquiera de entre la multitud de especies mejor adaptadas que la nuestra, y estos amantes del individualismo no estarían ahora aquí mostrando con orgullo su raquítica capacidad de raciocinio. En nuestro caso la cooperación y la colaboración es supervivencia y éxito. La competencia y el individualismo son todo lo contrario.
Cualquier persona con empatía y razonamiento puede ver en los impuestos una garantía para la vida en comunidad.
Otra cuestión es quién tiene que pagar, cuánto y para qué. Ese es sin duda el debate que se quiere evitar cuando la cuestión se plantea en términos de impuestos sí/no, porque ahí sí que parece que todo el mundo lo tiene claro, pues el 80% de los españoles creen que los que más tienen deberían pagar más de lo que actualmente están pagando… quizá después de todo, la proliferación de este tipo de contenidos no es casualidad.
