Hijos del pueblo, con más o menos relación con Torres del Carrizal dependiendo del caso, la tarde de este 17 de enero ha sido en esta localidad de Zamora para Asier, Daniel y Ana, los tres quintos que este 2026 han protagonizado la carrera de las cintas, el ritual que ha pasado de generación en generación en Torres mediante el cual los niños pasan a ser adultos. Nerviosos los tres (unos más, alguno menos) los tres chavales han cumplido con lo que se esperaba de ellos en la tarde del día de San Antón. Más que de coger cintas, de lo que se trata es de reivindicar el pasado.

Empezó al fiesta con la lectura de las relaciones, llenas de referencias a padres y abuelos que emocionaban tanto a los propios quintos como a la familia, aderezadas por vivencias de juventud, anécdotas de las noches por los bares y alguna que otra trastada de esas que quedan para el recuerdo en los grupos de amigos. Prolegómenos al final de la parte importante de la fiesta, que consiste en pasar al galope con los caballos bajo una caja llena de cintas para coger cuantas más, mejor. Si se trataba de eso, el que se ha ido más contento ha sido Daniel.

Discurrió la fiesta sin más sobresaltos mientras se iba escondiendo el sol entre las nubes y bajando el frío, con los incipientes jinetes recibiendo a uno y otro extremo del recorrido el consejo de profesores y vecinos de esos que se encargan de custodiar la tradición, que en todos los sitios los hay. Cumplido el ritual de paso, los tres chavales son ya adultos según manda la tradición. Que pasen los siguientes.

