La Junta de Castilla y León, en concreto la Consejería de Medio Ambiente, ha iniciado la tramitación de declaración de impacto ambiental de la ampliación del almacén (vertedero) de residuos industriales no peligrosos que se ubica ya a día de hoy en el término municipal de Fresno de la Ribera. Una extensión de terreno que se usa para estos fines desde la primera década del siglo XXI y que ahora, pretenden desde la empresa que gestiona el «almacén», podría ampliarse de una forma importante para acoger más material a lo largo de los próximos años.
Los detalles de la ampliación son significativos y, ahora que está abierto el plazo de alegaciones (hasta el 5 de febrero) pueden consultarse en la plataforma de información pública de la Junta de Castilla y León. La empresa, que es Sertego Servicios Medioambientales SLU (Urbaser), plantea ampliar la actual extensión de terreno en 192.057 metros cuadrados a lo largo de los próximos años. Un plan que se articula en tres fases, pues el vertedero se iría ampliando conforme fuera necesario su uso. La primera fase, la 3, tendría una vida útil de 5,82 años. Comenzaría ahí la fase 4, con una vida prevista de 7,83 años, y el proyecto concluiría con la fase 5, con una vida útil prevista que roza los ocho años. En total, algo más de 21 años y medio.
Por lo que refiere a la capacidad del almacén de residuos, la empresa asegura que la ampliación conllevará la llegada a esta zona de Fresno de la Ribera de cerca de tres millones de metros cúbicos de residuos industriales considerados como no peligrosos. La fase que más material movilizaría sería la última de las tres que ahora se proponen, que empezaría a ser necesaria dentro de, ahora, catorce años si el proyecto sale adelante. Por lo que refiere al origen de los residuos, no hay gran novedad con respecto a lo que ya se viene recibiendo en estas mismas instalaciones. «Los residuos admisibles en el centro de tratamiento tienen su origen en la industria del aluminio, plástico y caucho, instalaciones de tratamiento de aguas, de fabricación de pasta de papel y cartón… así como instalaciones de gestores de residuos industriales y de residuos de construcción y demolición». Hay un grupo principal que es el de residuos derivados de la construcción. La modificación afecta a la extensión del terreno, no a lo que se puede llevar a él, redundan desde la empresa impulsora.
Con todo, el proyecto cuenta ya con las primeras críticas sociales. Las ha hecho públicas la Asociación para la Promoción y Desarrollo de la Provincia de Zamora, Adepro. El colectivo articula sus quejas en relación a varios puntos, desde los medioambientales a los posibles efectos para la salud. «La proximidad del centro de residuos al río Duero y a las poblaciones cercanas, especialmente si no están gestionados correctamente, se asocia con un mayor riesgo de enfermedades gastrointestinales, infecciones estomacales, problemas respiratorios y afecciones de la piel», asegura Adepro, que lamenta además que el centro se pueda convertir en «foco de infección» y en punto de atracción de plagas como roedores, hongos o bacterias.
La descomposición de algunos de los residuos que se vayan a verter aquí generará además «gases de efecto invernadero», dicen desde el colectivo, y se contaminaría además «el agua y el suelo» con los llamados líquidos lixiviados, que son aquellos que se forman después de pasar el agua por las zonas de residuos. Para este punto la empresa plantea aislar el vertedero para que las aguas no alcancen las masas subterráneas, algo de lo que Adepro asegura no fiarse.
Por lo demás, el colectivo redunda en quejas que son habituales en las comarcas al hilo de otros proyectos relacionados con las energías renovables. Adepro habla de degradación del paisaje y de una merma en la calidad de vida de los vecinos, con «malos olores, ruido constante, tráfico de camiones y presencia visual del vertedero». «La ampliación del vertedero perpetúa un modelo de gestión basado en el enterramiento de residuos, en lugar de fomentar la reducción, la reutilización, el reciclaje y la valorización energética, prioridades establecidas por la legislación ambiental en muchos lugares», redundan las mismas fuentes. «En lugar de ampliar, se deben buscar alternativas más sostenibles, como la construcción de instalaciones de tratamiento descentralizadas, el compostaje de materia orgánica y planes de economía circular que minimicen la cantidad de residuos que llegan a los vertederos», concluyen.
Por lo que se refiere a la cercanía con las poblaciones, el vertedero está a 2,6 kilómetros de Fresno de la Ribera, a 4,7 kilómetros de las viviendas de Algodre y a algo más de cinco kilómetros de Coreses.
