Seis de la tarde, aledaños del estadio Reina Sofía de Salamanca. La gente vuelve a los coches con ese sabor raro que deja un empate a cero. Es algo insustancial. Lo más simple a nivel emocional que puede generar el fútbol. El caso es que en esas caminan hacia el aparcamiento un padre y un hijo que van de rojiblanco. El pequeño no llega a los diez años y va hablando de Loren Burón: «No juega mal», le responde el adulto, «pero conduce mucho el balón». El hombre deja claro enseguida que el «15» del Zamora CF no le convence del todo. «Prefería a Tresaco», concluye.
Inopinadamente, a continuación, el niño pone al adulto en su sitio: «Ya te gustaría a ti jugar como Loren». El muchacho usa una comparación a todas luces injusta con su padre para defender a ese jugador que, solo un rato antes, había abandonado el campo tras un partido duro para él: zancadillas, choques, golpes en la cara. Se junta la pequeñez del extremo con las circunstancias. Lo que quizá aprecia el chaval es que el tipo lo intenta. En la banda y en el centro. Donde toque.
Pero el pase no llega, el tiro se va alto y el tiempo se agota. Loren y los demás rojiblancos echan de menos a Kike Márquez, que está pero no. Allí una pérdida, allá un mal control, luego un pase impreciso. Hasta el cambio. También se marcha sin fortuna Carbonell, a quien se le intuye sin terminar de verle. Y entra Farrell, que la tiene porque Merchán se la ofrece. El delantero galés apunta, pero dispara al larguero. En Benavente, también contra Unionistas, entró. Esta vez no era el día.
Con los últimos apretones de los locales, la gente de la grada zamorana empieza a hacer las cuentas en positivo. Con el punto son treinta. Y el play off se queda a uno. Y queda toda la segunda vuelta. Y podemos ganar al Tenerife. Y qué mal estábamos hace unos meses. ¿Y te acuerdas de la última vez que perdimos? Para eso hay que hacer memoria. Fue a mediados de noviembre en Ferrol. Desde entonces, cinco victorias y dos empates con este que se certifica en el Reina Sofía.
Quizá por eso, a pesar de moverse un domingo para contemplar un espectáculo tirando a soso, la gente aplaude al Zamora CF y los niños defienden a jugadores como Loren, llamados a mirar al horizonte con la esperanza de que los viajes de primavera sean o más al sur o más al este que Salamanca.
