Zamora contará en Semana Santa, si se cumplen los plazos, con un punto de encuentro para artesanos de diversas artes en el que los creadores puedan poner en común proyectos, retroalimentarse en su trabajo, interactuar y generar, en definitiva, nuevos proyectos creativos. Detrás de la iniciativa está Víctor Hernández, impulsor del proyecto artístico «Cerámica de Olivares» que ya ha dejado resultados en el barrio y que ahora pretende, de alguna manera, dar un paso más en el desarrollo y promoción de los oficios en peligro de extinción. «No desde una mirada purista hacia el pasado, sino desde un punto de vista creativo, de desarrollo, interpretando la tradición para que cada uno aporte» con su trabajo, apunta Hernández. El local estará en Balborraz.
Lo que se busca poner en marcha es, en definitiva y según indica el impulsor de la idea, una «plataforma de desarrollo de creatividades» no solo ligada a los oficios tradicionales, aunque sí que estos jugarán un papel importante. Tendrán su hueco pintores, escritores, poetas o fotógrafos que se quieran implicar en el proyecto, «aportando y recibiendo». La idea es empezar dando un papel protagonista al textil, a las formas textiles antiguas y estudiar la ligazón de la cerámica de Olivares con los tejidos. «Todo enfocado a incrementar el éxito de los artesanos y personas que trabajan de alguna manera en oficios artísticos», apunta el impulsor de la idea.
El espacio será abierto para todas las personas interesadas, que podrán acercarse a ver qué se hace y a participar si tienen algo que aportar a la dinámica común. Quiere llegarse a todas las edades, con elaboración de talleres que también busquen la implicación infantil, y se baraja habilitar, en una de las estancias del local escogido, que ya albergó un taller de cerámica en el pasado, una tienda para que los ciudadanos puedan adquirir los productos que salgan de este recinto, aportando así «su granito de arena» para la sostenibilidad de la idea.
La idea es implicar de una u otra manera a las instituciones públicas, fundamentalmente al Ayuntamiento de Zamora, con quien Víctor Hernández mantiene ya una relación fluida a raíz del proyecto que se está llevando a cabo en Olivares. El «apoyo desde el punto de vista cultural» esta prácticamente garantizado, explican desde el Ayuntamiento de Zamora. «Si el proyecto sale para adelante, como parece que va a pasar, buscaremos fórmulas para que tenga apoyo municipal y para darle visibilidad entre los ciudadanos», asegura, a falta de conocer todos los detalles del resultado final, la responsable del área de Cultura, María Eugenia Cabezas.
Con la puesta en marcha de este taller se consolidaría más aún el uso de la calle de Balborraz como vía en el que los oficios artesanales tienen un protagonismo especial. Algo que profundiza en la propia historia de la céntrica calle y que se reafirma con la celebración, cada primer sábado de mes desde el pasado 3 de enero, de un mercadillo de artesanía que, en su primera edición, registró unos buenos resultados a juicio de los vendedores presentes. Con la recuperación de espacios que históricamente han estado ligados a la artesanía para este mismo fin, la asistencia de personas interesadas en los oficios manuales y artísticos, la venta de estos productos, la posible elaboración de talleres y la celebración de un mercadillo mensual donde puedan asistir vendedores de distintos puntos de la provincia, Balborraz se convertiría en un lugar a tener muy en cuenta cuando se habla de este tipo de iniciativas.
El ejemplo de Olivares
Que la artesanía interesa lo ponen de manifiesto los últimos resultados del taller de cerámica de Olivares, presentados hace escasas semanas por parte del propio Víctor Hernández. En las clases participan más de 130 personas que reivindican con su asistencia y esfuerzos la historia de esta zona de la ciudad. Uno de los objetivos que respaldan la iniciativa es el intento de “trasladar los valores de la artesanía con ganas de renovarla y llevarla al futuro”. Este es el segundo año en que se ponen en marcha estos talleres artesanos en los que han participado en 2025 137 personas, que han contribuido a dar forma a estos mosaicos que los zamoranos y visitantes podrán descubrir y disfrutar cuando paseen por el barrio de Olivares. Un «patrimonio analógico de Zamora» que conviene conservar, un trabajo en el que este tipo de iniciativas son fundamentales.
