Las plantillas del Grupo Losán han hecho pública «la situación límite que atraviesan las distintas factorías del grupo», entre las que se encuentra la de Villabrázaro, como consecuencia de la «prolongada e injustificable dilatación en la entrada del nuevo inversor, un proceso que no puede desligarse de la responsabilidad directa de la dirección del grupo, y que, lejos de aportar estabilidad, está sumiendo a la plantilla en una agonía laboral y personal sin precedentes».
Las plantas del grupo, repartidas entre Galicia, Castilla y León y Castilla La Mancha, se encuentran, según el comunicado, «gravemente afectadas por una falta de liquidez que se traslada directamente al personal, al que se le adeudan la nómina del mes de noviembre, la paga extraordinaria de Navidad y la nómina de diciembre, sin que exista una hoja de ruta clara, fechas concretas ni compromisos firmes por parte de la empresa».
Esta situación «no es puntual ni coyuntural»: se trata de un problema «enquistado, sostenido en el tiempo, derivado de una gestión empresarial incapaz de garantizar el cumplimiento de sus obligaciones básicas, que ha provocado un goteo constante e imparable de salidas de trabajaddores, en muchos casos amparados por sentencias judiciales que constatan el incumplimiento reiterado de las obligaciones salariales».
El resultado es «un drástico adelgazamiento de las plantillas en todas las factorías», hasta el punto de poner en seria duda «la capacidad real del grupo para retomar la actividad productiva con garantías mínimas, incluso aunque la operación con el inversor llegue a cerrarse». El personal subraya que no se está perdiendo únicamente empleo, «sino conocimiento industrial, experiencia técnica y capital humano construido durante décadas en un grupo que ha sido referencia del sector de la madera».
«Cada salida forzada debilita el proyecto industrial y acerca un escenario de desmantelamiento silencioso de las fábricas. Cada semana de retraso no solo agrava la situación social de las familias afectadas, sino que erosiona de forma silenciosa pero irreversible la confianza en la viabilidad futura del proyecto industrial». En este escenario, la plantilla considera necesario expresar, con claridad y firmeza, su profunda decepción ante la actitud de todos los protagonistas de esta historia.
Además, el personal exige «una implicación real y efectiva, acorde con la dimensión social, territorial e industrial del Grupo Losán, cuyas plantas sostienen empleo directo e indirecto en varias comunidades autónomas y resultan estratégicas para comarcas enteras eminentemente rurales, donde las alternativas laborales son escasas o inexistentes». La plantilla del Grupo Losán quiere dejar claro que «la paciencia se está agotando» y que se hace pertinente tomar «decisiones inmediatas.
Los trabajadores del Grupo Losán han convocado una manifestación conjunta en base al centro de trabajo específico de cada localidad, manifestándose todos el mismo día: el 15 de enero.
