Las dos manzanas que están comprendidas entre la avenida de Requejo, la calle de Núñez de Balboa, la avenida de Reyes Católicos y la calle de Hermanos Pinzón son la zona más pobre de Zamora. En ella se encuentra el mayor porcentaje de población de la ciudad con unos ingresos inferiores al 60% del salario medio, según la última estadística al respecto publicada. Esto es, se trata del lugar donde la gente vive, como término medio, con menos recursos. Por contra, la manzana que se encuentra entre Regimiento de Toledo, Pablo Morillo, Cardenal Cisneros y Príncipe de Asturias es la parte donde menos gente se encuentra en esa situación de precariedad económica. En otros términos, es la zona donde los vecinos declaran una mayor renta de la capital. Entre un barrio y otro hay apenas seiscientos metros en línea recta, una distancia que es suficiente para que las condiciones de vida cambien de forma notable. En el plano económico, la distancia es mucho mayor.
«Lo que pasa es que la gente no trabaja, no hay dinero, entonces ni hay ambiente en las calles ni la gente gasta en los comercios». Quien habla es Eva Barrios, responsable del quiosco de la avenida de los Reyes Católicos, uno de los negocios que dan servicio al barrio de Los Bloques y, en concreto, a la zona que menos favorecida sale en las estadísticas. «La gente no tiene dinero para poder gastar, los salarios no son muy altos, la gente prefiere quedarse en casa y claro, los negocios no tiran. Hasta el punto de que uno llega a replantearse muchas cosas», asegura Barrios, que conoce el barrio de sobra pues, primero su madre y ahora también ella, han trabajado en este mismo quiosco durante ya muchos años. «Lo que hace falta es que haya empleos para que la gente pueda hacer su vida» y generar actividad económica, redunda la quiosquera. «Y si no, mira, casi no hay negocios».

Un vistazo a la zona permite comprobar que Eva Barrios dice la verdad. En la manzana que sale malparada en las estadísticas solo hay abiertos dos locales mientras que los cerrados superan con creces esa cifra. Negocios que se han quedado por el camino los hay de todo tipo, que funcionan actualmente, una pareja muy concreta. Una peluquería para señoras y un bar, el Tragos, que registra buen ambiente en la mañana del jueves.
Uno de los que toman un café dentro es Antonio Salvador, vecino del barrio. «Esta zona tiene carencias, estamos un poco alejados, faltan zonas verdes que sí hay en otros barrios… Pero parece que poco a poco se genera algo. Nos han vuelto a abrir la carnicería y se ha puesto en marcha» un supermercado. No es exactamente en la manzana que analizamos, pero sí muy cerca. Lo que sí hay es cierta sensación de abandono. «Hay baldosas sueltas, se le dice al Ayuntamiento que las arregle pero no vienen» los operarios. También hay cierta conflicitvidad. «No es peligroso, pero bueno, alguna conflictividad hay, sobre todo los sábados por la noche… Ya sabes. Pero es un barrio en general tranquilo».
Los Bloques acaba en Cardenal Cisneros y justo ahí empieza esa otra zona del Ensanche que tan bien señalada sale en las últimas estadísticas del INE. Aquí apenas hay rastro de esa población que vive por debajo del umbral de la pobreza. Zamora no es Madrid, cierto, no se pueden encontrar en la ciudad las diferencias que sí pueda haber entre barrios en las grandes capitales del país. Pero sí hay detalles que demuestran que hay zonas más pudientes que otras. En «La Colmena», como se ha llamado despectivamente al edificio que ocupa casi el 100% de la superficie de la manzana analizada en Los Bloques, había dos negocios abiertos. Solo en la manzana de las calles Regimiento de Toledo, Pablo Morillo, Cardenal Cisneros y Príncipe de Asturias hay 21 negocios en funcionamiento. Allí había bastantes locales vacíos, cerrados desde hace años. Aquí funcionan todos.

Juan Sebastián es repartidor y al mediodía del jueves se encuentra en plena jera en el barrio. «Aquí la gente pide más que en otras zonas», ratifica al ser preguntado sobre su día a día. En Los Bloques «hay menos jaleo». También hay menos actividad en San José Obrero o Pinilla, zonas que salen también señaladas en las estadísticas del INE. En Candelaria o Cristo Rey, que también registran buenos datos económicos, lo mismo que en el Ensache. «Donde hay más, pues se compra más», diagnostica el repartidor, certero.
Uno de los mejores indicadores para medir el estado de una zona es el precio de la vivienda, y los números inciden en lo mismo. Las viviendas que se venden en el entonro de Cardenal Cisneros o Regimiento de Toledo superan como norma general los 200.000 euros, salvo que sean inmuebles excesivamente viejos que necesiten una reforma integral para poder entrar a vivir. Son pisos más grandes, casi siempre de más de cien metros cuadrados. En Los Bloques las cantidades bajan con fuerza, hasta los 150.000 euros en el mejor de los casos, con casas que además son más pequeñas. Pasa lo mismo cuando se comparan otras zonas que salen beneficiadas o perjudicadas en la estadística del INE. Y es que Zamora no es Madrid, cierto, pero aquí, la pobreza, también va por barrios. Y afecta más a unos que a otros.
