«Cualquier pasta, las aceitadas, las magdalenas…». Esmeralda Prieto mira a su alrededor y constata: «Para los dulces en general, los ingredientes clave son el azúcar, la harina y el huevo». Y ese último producto se está convirtiendo en el nuevo dolor de cabeza del sector. Hasta finales del verano, su precio se había incrementado en torno a un 20% en un año. Ahora, con la gripe aviar y las medidas que exige, la previsión es que haya un encarecimiento mayor.
Esmeralda Prieto, que trabaja en la céntrica panadería Mil Delicias de Zamora, admite que otros ingredientes como la harina o el chocolate también han subido recientemente, lo que podría provocar un efecto similar al del encarecimiento del aceite en su día. Es decir, problemas para sostener los precios para el cliente. Al final, aquí hay dos caminos para los proveedores y los vendedores: asumir el gasto extra, compartirlo con el siguiente en la cadena o repercutirlo del todo. Cada cual hace sus cuentas.

Desde el obrador de Barquero, lo que hace Romualdo Campano es trabajar sin descanso. Así lo advierte. Hay poco tiempo para explicaciones. El justo para hacer una valoración sin dobleces: «Claro que nos afecta mucho». Basta con hacer una multiplicación rápida: «Hay semanas que gastamos cuatro cajas de huevos, depende de lo que hagamos», advierte el responsable del negocio. Si contamos con que cada caja trae 360 unidades, vale para hacerse una idea de lo que impacta cualquier encarecimiento.
Y ese sobrecoste del huevo lo tiene bien medido otra de las compañeras del sector. Su nombre es Felícitas Carretero, y está al frente de la Panadería Trigal: «Este año ha subido 55 céntimos la docena». En su caso, como gasta en torno a caja y media de huevos a la semana para sus elaboraciones (unos 540), el impacto podría ser de unos cien euros al mes. Más lo que esté por venir todavía con la gripe aviar.

«De momento, no voy a tocar los precios, porque espero que pase como con el aceite y vaya volviendo la cosa a su sitio. Eso es lo que pienso yo, pero ven a preguntarme en enero y hablamos otra vez», desliza Carretero, consciente de la necesidad de medir cómo actuar de cara al cliente en un contexto en el que el consumidor también padece, lógicamente, en la compra directa de los huevos en el supermercado.
El mes que viene
«Es evidente que se ha disparado bastante la docena», constata la trabajadora de otra de las panaderías de la ciudad, llamada El Nudo. En casos como este, en el que el proveedor de los dulces es distinto al propietario del negocio, se espera que la subida llegue de cara al próximo mes, cuando el productor haga sus cuentas y vea que el encarecimiento del huevo, efectivamente, le afecta mucho.
