Hubo un tiempo, hay que irse a finales del año pasado, en el que el PSOE daba prácticamente por hecho un adelanto electoral en Castilla y León. Y hubo otro, hay que buscar en la primavera de este mismo año, en el que, preguntado por esta cuestión, el propio Alfonso Fernández Mañueco abría la puerta a convocar elecciones en la comunidad si Pedro Sánchez adelantaba la cita con las urnas a nivel nacional. Tiempos, todos, pasados. Si llegado el mes de agosto quedaba alguna leve perspectiva de que el presidente adelantara los comicios en Castilla y León, los incendios de las últimas semanas se han llevado también eso. Variaciones de unas pocas semanas arriba o abajo, se votará cuando toca, a finales del invierno del año que viene.
El curso político arranca este lunes de forma oficial marcado por los incendios pero, oficiosamente, precisamente por los fuegos ha empezado antes. Agosto suele ser un mes tranquilo, donde los partidos dan voz a los subalternos mientras los primeros espadas disfrutan de unos días de asueto. Nada más lejos en Castilla y León. Los incendios obligaron al presidente a suspender sus vacaciones y la presencia mediática continua de líderes políticos, tanto de la Junta como del Estado, durante las últimas semanas hace que la maquinaria apenas haya parado. La comparecencia ante las Cortes de Fernández Mañueco el pasado viernes viene a significar eso, que el curso ya ha arrancado.
Para el PP, los incendios han llegado en el peor momento posible, en el último verano antes de las elecciones, cuando será muy complicado que no estén muy presentes en el debate público durante los meses previos a los comicios. Y obligan a los populares a replegarse y cambiar el paso ante unos meses previos al verano que eran óptimos para sus intereses, con el debate nacional impregnando toda la vida pública y con polémicas como la supresión de paradas del AVE en Castilla y León que ahora han disminuido su presencia en los medios de comunicación.
Que los fuegos van a ser combustible para el debate partidista es algo que ya resultaba evidente hace unos días y que se consumó el viernes en las Cortes, cuando el presidente se afanaba en defender el operativo y desvinculaba todas las decisiones técnicas del ámbito político mientras los portavoces de la oposición, uno por uno a excepción de Vox, exigían elecciones y la dimisión del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones. El futuro del consejero en la política regional es una de las cuestiones que tendrá que despejar el presidente antes de la cita con las urnas.
Las listas
Salvo sorpresa en forma de un improbable adelanto electoral a nivel nacional, la única cita con las urnas de los zamoranos durante este curso será en las elecciones autonómicas, y hay bastantes incógnitas por despejar todavía. No en el PP, que aunque sufra el desgaste de los incendios no tiene previstos mayores problemas internos para confeccionar su lista a las Cortes. Los cuatro primeros puestos de la papeleta parecen claros y pueden ser los mismos que en 2022. Isabel Blanco y Leticia García son vicepresidenta y consejera de Industria respectivamente, tienen buen perfil en el Ejecutivo regional y su continuidad está asegurada. Óscar Reguera y Alberto Castro, por su parte, tienen la suficiente presencia pública (proporcionada por el partido) para poder decir que su puesto no corre peligro.
A partir de ahí, las dudas. Sobre todo en el PSOE. Parece la prehistoria, pero la polémica de los micros abiertos que cazaron las críticas de Ana Sánchez a Carlos Martínez en las Cortes de Castilla y León estuvo a punto de acabar de un plumazo con la carrera política de la vicepresidenta de la Mesa de las Cortes. Mantiene su puesto porque el PP se negó a permitir con sus votos el cambio de nombres en la mesa, pero Sánchez no repetirá al frente de la papeleta socialista, como ella misma aseguraba cuando, en plena polémica por las críticas a Martínez, daba por finiquitada su vida política. José Ignacio Martín Benito seguirá, pero tiene un perfil demasiado bajo como para pensar que pueda liderar la candidatura. El tercer nombre en 2022 fue el de la fallecida Inmaculada García Rioja y el cuarto, el del procurador que ahora ocupa su puesto, Carlos Fernández. El PSOE deberá hacer los deberes en las próximas semanas porque, aunque desde el partido se insiste en que están preparados ante una convocatoria electoral, la imagen al exterior es que todavía falta tela por cortar para elaborar la candidatura.
En Vox la procuradora Marisa Calvo bien podría repetir. Calvo abandonó la presidencia del partido en Zamora hace dos años por cuestiones que ella misma calificó de «personales», pero su reciente nombramiento como vicepresidenta de la Comisión de Educación de las Cortes indica que goza de buena consideración en el partido a nivel regional. Y, a partir de ahí, (casi) la nada. Izquierda Unida Zamora no se volcará en estas elecciones como no lo hace en ningunas que no sean las municipales, reticentes a formar parte de las coaliciones a las que obligan desde Valladolid y Madrid. Unidas Podemos se presentará sin esperanzas de sacar procurador y la oferta se completará con los ya habituales UPL, Ahora Decide o Prepal. Sí tiene interés saber qué decisión tomará Zamora Sí, que aunque ostenta representación municipal se presentó a las ultimas Elecciones Generales con nulo éxito. Y también determinar si hay alguna sorpresa local, como el extinto movimiento «Por Zamora» con el que Ángel Macías reunió un puñado de votos hace cuatro años.
A nivel municipal y nacional
No es este el curso político de las Elecciones Municipales, pero los partidos sí se enfrentan a unos meses en los que tienen que decidir ya qué opciones presentarán a los vecinos a nivel local. En Zamora el interés está puesto en conocer quién será el sucesor de Francisco Guarido al frente de IU, una decisión que la propia coalición pospuso para después de las elecciones autonómicas cuando sus responsables fueron preguntados por ello hace unos meses. El que más terreno ganado tiene aquí es el PSOE, con los candidatos de Zamora (David Gago), Benavente (Patricia Martín) y Toro (Carlos Rodríguez) ya decididos. En el PP hay muchas preguntas por responder en las principales plazas (a excepción de Benavente).
Y, a nivel nacional, el margen de maniobra es poco y los partidos mantienen el compás de espera fruto de la delicada situación parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez. No se espera un pronto adelanto electoral pero la realidad de Zamora en estas elecciones (se eligen solo tres diputados) tampoco obliga a una planificación excesiva. Eso y que, además, los diputados y senadores de las dos principales formaciones políticas están muy asentados en sus puestos.