A principios de octubre de 2023 la Diputación de Zamora denunciaba el ataque sufrido por tres cuadros de los que hay instalados sobre las paredes del Palacio de la Encarnación. Las obras eran Vistiendo a la novia, de 1931, de Ricardo Segundo; Retrato de S.M. la Reina Isabel II, una obra anónima datada en 1855; y Paisaje de Normandía, de 1884, pintado por Jaime Morera y Galicia. El primero se restauró por parte de la propia hija del artista, que acudió a Zamora a arreglar los daños sufridos en la pintura de su padre, y el segundo a finales de noviembre de 2023 (está restaurado, en contra de la información publicada erróneamente en una versión anterior de esta noticia). Paisaje de Normandía sigue, en cambio, sin restaurar.
Paisaje de Normandía es propiedad del Museo del Prado y se encuentra en depósito permanente en la Diputación de Zamora. La directora general de Conservación del museo nacional, presente en Zamora este jueves para participar en la inauguración de la exposición de Amor y Trabajo en el Museo Etnográfico, explicaba en declaraciones a este medio que los restauradores del Prado «han visto la obra» y que el museo está en contacto con la Diputación para restaurarla. Reyes Carrasco abogaba por «dar un margen» a la institución provincial para la restauración porque, asegura, «nunca es fácil» proceder con la restauración de una obra de arte.

Por su parte, fuentes de la institución provincial aseguran que están a la espera de recibir la autorización por parte del Prado para poder actuar en la obra, ya que no saben «si quieren enviar ellos a sus restauradores o si quieren reparar el cuadro en Madrid», o que lo haga la institución provincial con sus medios. «En cualquier caso, si tuviéramos autorización, lo repararíamos», apuntan fuentes de la Diputación. Sea como fuere, la realidad es que Paisaje de Normandía sigue, varios meses después de ser atacado, sin reparar. El Prado lo ha visitado en varias ocasiones, pero de momento sus profesionales no se han pronunciado sobre la manera de proceder.

Los lienzos dañados eran obras, todas, de inmenso valor artístico. Fueron dañados a conciencia por parte de los atacantes. Vistiendo a la novia fue el que salió mejor parado, pues «solo» sufrió algún rasgón que levantó la pintura, y se procedió a reparar pocas semanas después del ataque. Paisaje de Normandía presentaba varios cortes de entre uno y dos centímetros, que indican que el delincuente se cebó con él. El retrato de la reina tenía varios agujeros que pudieron hacerse bien con un cuchillo bien con un bastón.
La Diputación de Zamora reforzó la seguridad en la Encarnación a raíz de estos hechos, con una nueva instalación de cámaras, y puso los ataques a las obras de arte en conocimiento de la Policía Nacional por ser un posible delito contra el patrimonio histórico artístico. La identidad del asaltante no fue conocida y no se sabe a ciencia cierta cuando sucedieron los hechos, ya que es posible que los cuadros llevaran dañados varios días o semanas antes de que alguien se percatara de ello.

Los amigos de Jesús, de vuelta a Madrid
De otro lado, y aunque Zamora exponga una nueva obra propiedad del Prado desde que se consumara la cesión de Amor y Trabajo al Museo Etnográfico, no todo son buenas noticias desde la perspectiva zamorana. La ciudad ha perdido recientemente una de las obras que tenía en depósito, Los amigos de Jesús, de Antonio Fillol Granel, que se encontraba en depósito permanente en la Diputación de Zamora. La pintura viajó a Madrid para formar parte de la exposición «Arte y transformaciones sociales en España (1885-1908)», que se clausuró en el propio Museo del Prado en septiembre del año pasado.

El comisario de la exposición, confirmaba Reyes Carrasco, coordinadora general de Conservación del Prado, solicitó la incorporación de esta obra a la muestra por ser un trabajo importante «de uno de los mejores pintores valencianos que existen». Se restauró en Madrid «y es tan buena que está en nuestras salas ahora mismo», apuntaba la coordinadora general de Conservación. Aunque se analizó la posibilidad de sacarla de Zamora para enviarla a Valencia, dada la importancia del autor en la Comunidad Valenciana y su procedencia, finalmente se quedará en Madrid.