Nueve incendios en distintos puntos de la provincia, algunos declarados de madrugada, en solo dos días hacen levantar la sospecha, seria, de la existencia de un pirómano en la provincia de Zamora. Los fuegos se han declarado en zonas no especialmente conflictivas, fuera de la época de peligro alto y sin que haya condicionantes meteorológicos que hicieran probable la aparición de incendios.
El delegado de la Junta en Zamora, Fernando Prada, explica que «estaremos a lo que indiquen los técnicos» y apunta por «esperar a las averiguaciones» que se tienen que producir. «Todo hace indicar que detrás de los fuegos está la mano del hombre».
El primero de los fuegos, el más dañino, comenzó a las 14.05 del 31 de marzo en Calabor. Se movilizaron medios aéreos y terrestres y se dio por controlado a las 22.40 horas. En total, han ardido aproximadamente 250 hectáreas de matorral, aunque sigue en perimetración. El mismo día se declararon tres incendios más, de menor extensión. En San Martín del Pedroso se declaró uno a las 16.36 que se extinguía a las 20.10 horas. A las 20.41 otro en Quiruelas de Vidriales, extinguido a las 21.42; y a la misma hora comenzaba otro en Sitrama de Tera, que se controló a las 22.41.
El 1 de abril se declararon cinco incendios más. En Hermisende se declararon dos, a las 1.38 horas y a las 2.00 de la madrugada, y uno más en San Ciprián (también término de Hermisende) a las 8.52 de la mañana. La provincia registró dos incendios más, uno a las 14.00 en Pueblica de Campeán (extinguido a las 15.45 horas) y otro, a las 17.08, se declaró en Ribadelago y se extinguió a las 17.50 horas.