Jesús González se levantó temprano el 1 de abril para salir rumbo al Consejo de Alcaldes que se celebraba en Zamora. Desde Hermisende, el municipio del que es regidor, este hombre tiene casi dos horas de viaje hasta la capital de la provincia, así que le conviene ir con tiempo. Pero esta vez, cuando se disponía a marchar, recibió la llamada de uno de sus concejales: había fuego en la zona. La primavera se acaba de estrenar, pero ya hay que estar alerta.
«Llamé a incendios y me dijeron que había varios focos en el municipio de Hermisende», explica ahora Jesús González, que charló también por la mañana con el operario del Ayuntamiento para constatar que, de madrugada, alguien había prendido «en tres o cuatro puntos». La columna principal estaba en el término de La Tejera, uno de sus anejos, pero no había sido el único lugar con llamas.
A González y a todo el municipio de Hermisende regresaron los fantasmas del mes de septiembre, cuando un incendio cercó la localidad de Castromil, también perteneciente al Ayuntamiento, y calcinó decenas de castaños. Es decir, golpeó la economía de un lugar que vive en parte de lo que le dan esos árboles. Por su peligro y por sus consecuencias, aquel fuego todavía sigue en la retina de las gentes de la zona.
«Hombre, no fue lo mismo que en septiembre, pero pronto empezamos», admite el alcalde, que se marchó para Zamora al ver la situación de este martes más o menos controlada y que se tranquilizó tras recibir la llamada del delegado de la Junta en la provincia, Fernando Prada, que le informó de que los servicios de extinción habían conseguido dominar la situación.
Daños menores esta vez
Lo que no tranquiliza tanto a Jesús González es la sensación de riesgo permanente que le genera ver que hay gente que provoca incendios en sus pueblos: «Fue intencionado al 100%, claro. No se prenden cuatro fuegos a la vez de esa manera», razona el alcalde, que estima que esta vez todo se ha saldado con «daños menores». Básicamente, ha ardido una parte del monte. Habrá que ver en la siguiente.
El mandatario municipal tiene algunas teorías acerca de quién puede andar prendiendo por esta zona: «Ahora, con qué objetivo no lo sabemos», señala González, que se encamina con esa incertidumbre hacia otra temporada de calor. En estos momentos, por la climatología y por lo que ha llovido cuesta más pensar en un incendio de las dimensiones del de septiembre, pero más adelante volverá el riesgo de repetir la pesadilla.