La falta de acuerdo entre PP y PSOE para renovar los cargos de la Mesa de las Cortes de Castilla y León frena la dimisión de Ana Sánchez y Diego Moreno en sus respectivos cargos. La crisis desatada después de que un micro abierto en el Parlamento regional registrara las críticas de cuatro procuradores, entre ellos la zamorana, a Carlos Martínez y otros altos cargos del partido suma un nuevo apartado. Este miércoles, cuando la Ejecutiva iba en teoría a oficializar la petición de dimisión a Sánchez y Moreno, el partido pide a los parlamentarios que pongan pie en pared y no presenten aún su renuncia, ya anunciada y asumida por ambos.
La renovación de la Mesa de las Cortes depende del acuerdo entre partidos, por lo que el PSOE se arriesga a perder poder si los representantes actuales renuncian sin estar garantizada su renovación. Vox ha anunciado que no apoyará a los candidatos que presente el PSOE, por lo que todo queda a espensas de un acuerdo con el PP que todavía no se ha producido. Ana Sánchez se presentará, así las cosas, a la reunión de la Mesa prevista para este jueves, en la que se empezará a preparar el próximo Pleno, cuando todo hacía indicar que estaría ya fuera del órgano de control del Parlamento y actuaría como procuradora «rasa». El PP ha anunciado, indica la agencia EFE, que no desvelerá el sentido de su voto hasta que no sea el momento de oficializarlo.
Dificultades que estaban previstas por el secretario general, Carlos Martínez, que el pasado sábado en Zamora pedía a los populares que facilitaran el relevo y no actuaran como en la Comunidad Valenciana, donde un cambio en la Mesa del parlamento se tradujo en la pérdida de poder de los socialistas. De momento, no se ha cumplido esta pretensión.
Ana Sánchez está «de facto» fuera de la Mesa del Parlamento y oficializó el lunes su renuncia, aunque no la presentó oficialmente.