Las máquinas ya están en Rabiche. Desde primera hora de este martes, los operarios trabajan en la zona para iniciar la intervención necesaria después del derrumbe de un muro de contención sobre una parte del barrio donde se ubican diez viviendas. Los hechos ocurrieron en la madrugada del sábado al domingo y, poco más de 48 horas después, se está actuando en el lugar de los hechos.
Entre las personas que han estado esta mañana en la zona, más allá de varios policías municipales, representantes de la empresa que ejecuta la intervención e incluso el alcalde, Francisco Guarido, se ha personado también el jefe del área de Urbanismo y Obras, Roberto Hidalgo, que ha ofrecido algunas de las claves técnicas de una actuación que tratará de ejecutarse con agilidad, pero que lleva sus tiempos: «Siendo objetivos, la gente quizá podría volver a finales de mayo», ha admitido Hidalgo.

El jefe del servicio municipal ha confirmado que, desde el domingo, no ha cambiado gran cosa en lo que tiene que ver con su tarea: «Sospechamos que el muro ha tenido un fallo estructural. Ahora, con la primera fase de la obra, la máquina nos tiene que permitir llegar al muro para poder trocearlo y sacarlo de ahí. En eso nos vamos a centrar en estas dos primeras semanas. Entendemos que a finales de la semana que viene podríamos tener el muro fuera y ya empezar a valorar lo que ha pasado», ha explicado Hidalgo.

La idea del técnico es valorar a partir de ahí «todos los daños que hay en las construcciones anexas» y ya, una vez eso quede zanjado, levantar el muro nuevo, de unos seis metros, y reparar «los no muy cuantiosos daños que han sufrido las viviendas». Algunas de ellas presentan grietas, pero a priori no daños estructurales, según ha relatado el jefe de servicio, que ha insistido en que no habrá retorno a las casas hasta que no se pueda garantizar la seguridad.
«Solo tienen grietas porque, por suerte, había unas edificaciones en la parte trasera que han amortiguado el primer golpe del muro. Luego, ha ido cediendo poco a poco y se ha apoyado suavemente. No hay nada importante dentro, nada estructural. Si no fuese así, sí nos tendríamos que plantear el derribo de las viviendas», ha admitido el ingeniero.

Mientras Roberto Hidalgo pronunciaba estas palabras, una máquina realizaba el trabajo de la retirada de tierra con carácter previo al acceso de los Dumper que servirán para sacar el material. Además, un dron se encontraba sobrevolando la zona para sacar más fotos y vídeos, y ofrecer nueva información a los técnicos de las zonas donde ahora mismo no pueden acceder.
«En cuanto estemos debajo del muro, podremos hacer un ensayo para ver la resistencia del terreno, y eso nos valdrá para afinar el cálculo e iniciar la construcción», ha insistido Hidalgo, que ha apuntado que el muro que se caído era del año 90, realizado en base a «una normativa muy antigua». «Lo que nos ha llamado la atención de lo que hemos visto es que tenía poco hierro, pero a lo mejor en aquella época se hacía así. También hemos visto algún error de cálculo, de diseño o de ejecución, pero hay que comprobar lo que hay debajo», ha insistido el jefe del servicio.

En todo caso, lo que le ha quedado claro a los técnicos es que «no era un muro especialmente bien hecho». «Se podría haber hecho mejor, pero es muy arriesgado decir más. Hay cosas que son implanteables hoy en día», ha zanjado Hidalgo.
