La Red de Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (SSPA), conformada por las confederaciones empresariales de Cuenca, Soria y Teruel, ha insistido esta semana en que el crecimiento de las tres provincias «ha sido inferior al de la media nacional, por lo que no se puede afirmar que las ayudas al funcionamiento hayan sido la causa de la evolución positiva en estos territorios».
Dicho de otro modo, para la SSPA, la fiscalidad diferenciada no está siendo la solución. Además, desde julio de 2018 hasta enero de 2025, la población en España ha aumentado en un 5,06%, mientras que en Cuenca, Soria y Teruel el crecimiento ha sido del 0,65%, 1,41% y 1,33% respectivamente.
«Estos datos confirman que, si bien ha habido un leve crecimiento poblacional en las tres provincias, sigue estando muy por debajo del incremento poblacional nacional, evidenciando que las ayudas de funcionamiento no han tenido un impacto significativo en la demografía de estos territorios».
En ese mismo periodo, Zamora, sin la fiscalidad diferenciada, ha perdido más de un 5% de su capital humano, por lo que también cabría pensar que la resistencia de Soria, Teruel y Cuenca en relación con el escenario de la provincia podría haberse visto influenciada por esa ayuda.
Más allá de esa cuestión, la Red SSPA ha advertido de que las ayudas de funcionamiento, destinadas a reducir hasta un 20% las cuotas a la Seguridad Social para las empresas en Cuenca, Soria y Teruel, se aplican en un porcentaje aproximado del 1%, «lo que dista mucho de ser un incentivo real para la instalación y mantenimiento de empresas en los territorios». «Es evidente que una bonificación de este calibre no puede haber sido la causa de un incremento en la afiliación ni de la población y que, además, es inferior al promedio nacional».
Desde la Red SSPA han insistido en la necesidad de aplicar las ayudas de funcionamiento con una mayor intensidad «para que realmente influyan y puedan ser eficaces para revertir el proceso de despoblación en las provincias escasamente pobladas». «La experiencia de otros países europeos demuestra que los incentivos fiscales bien diseñados pueden ser una herramienta efectiva para atraer empresas y trabajadores a zonas despobladas. Sin embargo, esto requiere un verdadero compromiso por parte del Gobierno», han zanjado desde el empresariado de estos territorios.