La joven de 25 años, hija y nieta de ganaderos trashumantes, mantiene el vínculo con el negocio familiar, pero es consciente de que asumir el control en primera persona le exigiría importantes sacrificios
Pueblos
La joven de 25 años, hija y nieta de ganaderos trashumantes, mantiene el vínculo con el negocio familiar, pero es consciente de que asumir el control en primera persona le exigiría importantes sacrificios