«Yo me imagino una tarde de calor de verano, sin viento, con la nube esa de humo encima del pueblo, y me dan ganas de irme». La frase la pronuncia Fernando Matellán, agricultor, vecino de Monfarracinos, en una conversación a las puertas del consultorio médico sobre el tema monográfico en el pueblo en las últimas semanas: el centro de datos. Los vecinos tienen preguntas, quieren respuestas y de momento no encuentran quién se las ofrezca. Miran a la Junta, miran al Ayuntamiento, miran a la empresa… pero de momento hay poca información «oficial» que echarse a la boca. «Tú mira una cosa. Del polígono se empezó a hablar en el año 2023, y del centro de datos tiempo después. Pero de lo que significa para el pueblo… de eso no hemos sabido nada hasta hace cuatro días», dice Pilar Sánchez, una de las vecinas más activas. «Cuando hemos visto lo que se viene nos hemos puesto muy nerviosos».
En el pueblo, es evidente, hay inquietud. Y hay vecinos que prefieren no mojarse ante las preguntas de la prensa. La explicación de que el proyecto todavía no está aprobado y de que «aún nadie» ha explicado nada se repite en las bocas de los vecinos para escaparse de las preguntas. «Unos dicen que va a ser bueno, otros que va a ser malo… Yo no te sé decir», dice uno de los vecinos del pueblo a la que sale de la consulta del médico. «Pero vamos, que sí, que hay mucho nerviosismo», dice el mismo hombre mientras se sube al coche.
Los vecinos están apoyándose de momento en Ecologistas Zamora y en Zamora en Pie para presentar las alegaciones (se han presentado «muchas») y para buscar en formación donde se puede. «Aquí hay un problema, que es la contaminación y el aprovechamiento de los recursos de naturales de la zona. Porque empleo no se va a crear, eso es mentira. Dicen que son 350 puestos de trabajo, pero luego serán personas que trabajen desde casa, desde Madrid o desde donde sea. No es empleo local, no es riqueza para el pueblo», insiste Pilar Sánchez, que hace hincapié en el proceso legal que está llevado el tema. «Esto es un proyecto empresarial y la Junta, que se supone que tiene que defender el territorio, lo hace Proyecto Regional. Aquí tiene que haber algo oculto, porque va todo muy rápido. Nos da miedo», añade Esther Felipe. «Hay mucha prisa, mucha. Aquí hay otras intenciones».

Los vecinos están preocupados y las personas que trabajan en el pueblo, también. Matellán, como se decía, es agricultor. Y estima que «el montón de emisiones» que podría provocar la nueva empresa «haría mucho daño» a «las cosechas del pueblo» y a la ganadería que pasta por la zona. «El ganado es sensible a enfermedades, el campo necesita unas buenas condiciones y calidad del aire… De nuevo, no sabemos», redunda el agricultor, que se detiene en el previsible aumento de la temperatura en la zona más inmediata si se llega a levantar la fábrica. «Hablan de dos grados en la zona de más cerca, de hasta seis o siete en la zona donde está la fábrica. Es que no hay ni siquiera polígono. No va a haber empresas que quieran venir aquí a compartir espacio» con el centro de datos. «Esto no lo quiere nadie. 24 chimeneas… ¿Quién va a querer trabajar aquí?»
De momento, el viernes en el Pleno de la Diputación, los vecinos escucharon las primeras palabras públicas de su alcalde en relación al tema. Monfarracinos, dice Manuel Martín, «no va a ir en contra del progreso», pero tampoco lo quiere «a cualquier precio». El alcalde arrancó defendiendo la importancia de poder contar con un polígono como el que se está haciendo en Monfarracinos para que se asienten empresas, pero subrayó después que «no todo vale». «Tenemos que contar con que hay una normativa medioambiental a nivel regional y nacional que se tiene que cumplir», ha añadido el alcalde, que ha incidido en que el Ayuntamiento «no va a apoyar ningún tipo de proyecto que vaya contra el bienestar y la salud de los vecinos. Hay que tener claro que, por encima del dinero y de los ingresos que pueda tener el municipio, está el bienestar de la gente», concluía Martín.
Es lo que piden los vecinos, instituciones que les defiendan por encima de los intereses de una empresa extranjera que, temen, viene a por sus recursos y a empeorar su calidad de vida. «Dicen que si la ley… pero vamos, que la ley se cambia. Es un tema oscuro», insiste otra vecina que entra al médico. «Que nos lo digan con palabras transparentes, que entendamos nosotros, no con tecnicismos. Que nos den la información completa», insiste Mari Luz González, otra de las vecinas reunidas. «Es que nos lo han metido de tapadillo. La idea de hacer un polígono aquí es fantástica, vienen empresas… Pero claro, es que no te traen Galletas Gullón. Esas empresas son las que queremos, no estas, que nos contaminan el pueblo y dan trabajo a un guardia de seguridad», continúa Fernando Matellán. «Yo ya conozco gente que se está informando y dice que si esto sale, se va del pueblo», contesta Pilar Sánchez. «Es que si es verdad todo, este territorio queda sacrificado. Con su gente, las empresas y la ganadería. Ya nos han quitado terreno con las placas. Ahora, con esto, ya nos echan».
Algunos datos
El centro de tratamiento de datos que se proyecta en el futuro polígono industrial de Monfarracinos plantea un consumo de gas natural que es más del doble del que actualmente se registra en toda la provincia, sumando hogares e industrias. La planta necesita de una alimentación eléctrica masiva, incapaz de ser generada por las redes de abastecimiento existentes, por lo que se plantea la instalación de varios motores de gas natural que generen electricidad para que la empresa funcione. En total, para una demanda eléctrica anual estimada de más de 2,25 millones de kWh, se plantea un uso de 1.501 GWhPCI al año.
El cálculo que maneja Ecologistas Zamora según los datos del proyecto implica un total de 307.175 toneladas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera al año. «Este cálculo implica un riesgo innegable sobre la salud de las poblaciones cercanas, como ya está ocurriendo en Memphis con un centro de datos de similares características propiedad de Elon Musk», indicaba Ecologistas Zamora. Y es que la instalación que se propone en Zamora pasará de los estándares de un centro de datos «grande» para asemejarse más a las instalaciones de gigantes como Microsoft, Google, Meta o Amazon, instalaciones diseñadas para el entrenamiento de Inteligencia Artificial que van desde los 150 MW hasta superar los 500 MW de potencia dedicada. En Zamora, a la vista de los datos, se estaría hablando de una planta de unos 170 MW de potencia, aunque esto son estimaciones.
El centro de datos, según la documentación remitida a la Junta a la que ha podido acceder este periódico, operará en régimen continuo durante las 24 horas del día. «Debido a su orientación a aplicaciones de Inteligencia Artificial, el perfil de carga presenta una naturaleza variable, con picos de consumo asociados a fases intensivas de entrenamiento y periodos intermedios de menor demanda». Con todo, el funcionamiento será continuo, sin paradas anuales ni reducciones estacionales.
