Que el de Zamora no sea el mercado de la vivienda más tensionado del país no indica que la situación en la provincia sea especialmente buena para los inquilinos. Tanto la capital como la provincia viven su particular casuística, influenciada en un caso por el encarecimiento de precios y en el otro, en el de las localidades más pequeñas, por la ausencia de vivienda en el mercado de arrendamiento residencial. Los datos indican que alquilar ahora es más complicado, más caro y que, en caso de conseguirlo, implica para las familias un esfuerzo mayor al que exigía hace cinco años. Esto en un escenario, el posterior a la pandemia, en el que los salarios han aumentado de forma sensible (principalmente en las escalas más bajas y por la influencia de las actualizaciones del Salario Mínimo Interprofesional impulsadas por el Gobierno), pero insuficiente para hacer frente a la escalada de la vivienda.
Por partes. El precio del alquiler en Zamora ciudad ha experimentado una subida sin precedentes entre 2020 y 2026, llegando a pulverizar sus máximos históricos. En los últimos cinco años, el coste del arrendamiento acumula un incremento cercano al 35% – 40%, transformando una de las capitales tradicionalmente más baratas de España en un mercado tensionado por la falta de oferta. Mientras que en 2020 e inicios de 2021 el coste por metro cuadrado rondaba los 5,5 a 5,7 euros por metro cuadrado, a lo largo de 2026 se ha consolidado en una horquilla de entre 7,7 y 8,6 euros por metro cuadrado (según portales de referencia como Idealista o informes locales). Esto significa que un piso tipo de 80 metros cuadrados ha pasado de costar unos 450 euros al mes a situarse por encima de los 620 – 680 euros mensuales. Durante el verano de este año, Zamora capital rompió todas sus marcas. Aunque al cierre del tercer trimestre se aprecia una ligerísima estabilización estacional, los precios siguen en la franja más alta de su historia.
Los precios son más caros y la competencia, feroz. De nuevo hay que acudir a datos de los portales inmobiliarios, ya que los oficiales escasean. Datos sintomáticos. Antes del COVID, en Zamora «competían» por cada piso de alquiler una media de tres familias. Ahora, según Idealista, son más de veinte los grupos familiares que se interesan por cada vivienda que se ofrece en la ciudad. La cifra aumentó hasta las diez en el tercer trimestre del año 2023 y se ha disparado ahora. En un año, el dato ha subido un 116% y, desde antes del COVID, se ha inflado cerca de un 700%.
Al igual que el alquiler, el precio de venta en Zamora ciudad está viviendo una escalada histórica en 2026. De hecho, la ciudad se ha convertido en una de las capitales donde la vivienda de compra ha subido de forma consecutiva todos los meses de este año, acumulando un incremento interanual superior al 12%. Si en 2020 y 2021 el precio medio de compra se mantenía muy bajo y estable (en torno a los 1.100 – 1.130 euros metro cuadrado), en 2026 el valor de mercado ha roto techos, situándose en una horquilla de entre 1.320 y 1.450 según Tinsa o Idealista. De este modo, un piso tipo de 90 metros cuadrados que a principios de la década costaba unos 100.000 euros, ahora ronda los 120.000 de media.
Los desahucios no se han detenido
Desde 2020, 296 familias han tenido que abandonar su vivienda tras ser obligadas por un juez. Los desahucios dejaron de ocupar el primer foco informativo hace varios años (incluso se disolvió hace tiempo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, uno de los colectivos identificados con la crisis económica de principios de la década pasada), pero se han seguido produciendo en Zamora. Según el Consejo General del Poder Judicial la tendencia es además creciente, pues en 2025 se produjeron un total de 60 «lanzamientos», término judicial que se emplea cuando una familia debe abandonar su vivienda por orden del juez. Un año añtes, en 2024, fueron casi la mitad, 32.
De los 296 lanzamientos judiciales registrados en la provincia de Zamora entre 2020 y 2025, la gran mayoría, concretamente 199 desahucios, fueron causados por el impago del alquiler (procedimientos contemplados por la Ley de Arrendamientos Urbanos). El año pasado, 26 familias tuvieron que ser obligadas por el juez a irse del piso en el que estaban al no poder hacer frente al pago de la renta.
