Alrededor de quinientas personas han participado en la mañana de este sábado en la manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Zamora, una cifra relevante para una ciudad como Zamora y que muestra que el descontento por las dificultades para el acceso a la vivienda está cogiendo fuerza. La cifra de asistentes es superior a la cosechada por el mismo grupo a inicios de esta semana y se produce justo un día después de que el Congreso de los Diputados tumbara los dos Decretos aprobados por el Consejo de Ministros para intentar regular el mercado inmobiliario. Una situación que ha despertado aún más indignación entre el colectivo, que se organiza ya para promover una huelga general que, según los responsables del sindicato en Zamora, podría promoverse para la semana del 16 de noviembre. Ello, claro, dependiendo de lo que suceda a nivel político, ya que en el ambiente sobrevuela la idea de un adelanto electoral para unas semanas después.

«Dijimos que no íbamos a parar si no se cumplían nuestras exigencias y nos mantendremos en la lucha», ha asegurado el portavoz del colectivo de inquilinos, Javier Coco, que ha asegurado que el mercado de Zamora, sin llegar a los extremos de las grandes ciudades, «está también muy tensionado» por «el empuje de los pisos turísticos» y por la ausencia de oferta. «Los alquileres son más bajos pero los sueldos también, y al final la renta se lleva el 60 e incluso el 70% de nuestros salarios», ha denunciado Coco, que ha mirado a la calle Balborraz como «ejemplo significativo» del auge de los pisos turísticos.
El Sindicato de Inquilinos e Inquilinas planea continuar con las movilizaciones en los próximos días, intentando mantener prendida la mecha del descontento hasta esa posible huelga general. A nivel general, han apuntado los responsables del colectivo en Zamora, se están llevado a cabo ya contactos con las principales organizaciones sindicales del país para programar la mencionada huelga general. Una huelga «que tiene sentido», explica Coco, que asegura que son «muchos» los zamoranos que durante los últimos días se han acercado al sindicato para colaborar con la lucha. «Esto es algo transversal, de todas las edades. El problema del alquiler no nos afecta solo a los jóvenes, también a gente mayor. Y hay personas que son propietarias pero que empatizan con esta cuestión y que nos quiere ayudar», ha apostillado el activista.

