La Mesa del Tren de Zamora es prácticamente unánime y señala a Óscar Puente como “único culpalbe” del “deterioro” del servicio ferroviario en la provincia de Zamora y, en concreto, como causante de que la ciudad no tenga un verdadero tren madrugador que permita estar en Madrid antes de las ocho de la mañana, servicio que sí tienen las ciudades que se encuentran a una distancia equiparable de la capital de España. Fue el diagnóstico al que llegaron los asistentes después de escuchar las explicaciones dadas por el concejal Pablo Novo, que participó, junto con el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, de la reunión mantenida con responsables de Renfe el pasado 14 de septiembre. De esa reunión los representantes municipales se trajeron, lo ratificó Novo en la reunión del martes, la certeza de que la no puesta en servicio del tren madrugador es una cuestión “política” y no técnica. “Hay demanda, hay necesidad y hay material”, lo que no hay es iniciativa para que el tren circule.
Novo, que se enfrentó a críticas tanto de los representantes del PP como del subdelegado del Gobierno por no informar en tiempo de la reunión con Renfe, pidió a los miembros de la mesa “tener claro” que las reivindicaciones de tren madrugador no deben ir dirigidas desde ahora a Renfe Operadora, sino al Ministerio de Transportes. Es del ministerio que dirige Óscar Puente la competencia de decidir qué servicios circulan bajo el régimen de Obligación de Servicio Público, algo que se demanda para Zamora en lo relativo, al menos, al primer tren de la mañana. “Si se ha hecho encaje de bolillos para dar respuesta a las demandas de otro alcalde”, en referencia a Abel Caballero, “no entendemos por qué no se hace con Zamora”, insistió el representante de Izquierda Unida y presidente de la Mesa del Tren.
Insiste Novo, como lo hacen los usuarios, en la necesidad de que este tren primero de la mañana circule en Obligación de Servicio Público y no bajo régimen comercial. Ello pese a que pueda ser rentable, como apuntara el delegado de la Junta, Fernando Prada. Cuestión menor, porque la OSP viene a blindar el horario, a proteger el servicio y a topar los precios, que dejarían de estar sujetos al régimen dinámico que ahora maneja la operadora y serían fijos y más bajos. Lo mismo que sucede con doce servicios diarios entre Valladolid y Madrid, por ejemplo.
Cabe subrayar que se han puesto sobre la mesa opciones, descartadas por Renfe, en ocasiones escudándose en Adif. Por ejemplo, según la operadora, la empresa gestora de la vía es contraria a que los trenes duerman en Zamora y prefiere que sigan haciéndolo en Segovia, cerrando así la puerta a la propuesta de que el primer tren de la mañana desde la capital segoviana iniciara el viaje desde Zamora deteniéndose también en Medina del Campo. “La cuestión es de carácter político. Queremos una respuesta del Ministerio de Transportes a todas las cartas remitidas y queremos conocer las razones por las cuales no se implementa este tren”.
La responsabilidad «única»
Igualmente duro con el ministro se mostró Jesús María Prada, portavoz del PP en el Ayuntamiento y representante del grupo en la Mesa del Tren. “Si Zamora no tiene los servicios ferroviarios que reclamamos es porque se toma la decisión de que no los tenga, y eso no corresponde al presidente de Renfe sino al ministro Óscar Puente, que es responsable del deterioro de los servicios públicos y de que no tengamos tren madrugador”. Prada, que aseguró no haber centrado toda la crítica en el ministro en sesiones anteriores “por no tensar la cuerda”, pidió ahora “tener claro” que la responsabilidad “única” es de Puente.
Por lo demás, la Mesa dio el visto bueno a la propuesta de la Asociación de Usuarios del AVE de realizar una nueva concentración por la mejora y ampliación del servicio. Será el sábado 17 de octubre, a las doce del mediodía previsiblemente frente a la sede de la Subdelegación del Gobierno de Zamora. Allí se expresará la demanda del tren madrugador y, como también ha quedado de manifiesto tras la última reunión de la mesa, se denunciará el empeoramiento percibido por los usuarios del servicio. “Hay días”, aseguraba José Ramón Andrés, presidente del colectivo, “que tenemos que llamar a la oficina para decir que no vamos a trabajar porque llegaríamos a las once de la mañana. Eso en un servicio que, hace años, no se retrasaba nunca más de cinco minutos”.
