En la primera votación de la democracia para elegir alcaldes, celebrada el 3 de abril de 1979, Santibáñez de Vidriales repartió once concejales; lo que le correspondía como el municipio de algo más de 2.100 habitantes que era entonces. Aquel día tenían derecho al voto 1.655 personas, pero apenas el 53,41% (884 electores) participó en el proceso. El resultado concedió siete ediles a Unión de Centro Democrático (UCD) y cuatro al PSOE. En el proceso siguiente, el de 1983, el ayuntamiento ya había perdido dos representantes por población, al bajar de 2.000 empadronados. Años después, en 2019, se quedó sin otros dos por caer del listón de los 1.000 vecinos. Ahora, en este municipio zamorano conviven 846 hombres y mujeres, un puñado menos que aquel 53,41% del censo que acudió a meter la papeleta en la urna en los primeros comicios locales en libertad.
El ejemplo de Santibáñez de Vidriales es uno de los casos más flagrantes de pérdida de representantes locales por culpa de la despoblación, pero ni mucho menos el único. Desde 1979, la provincia ha perdido 343 concejales. Empezó con 1.823 y tiene 1.480. Y lo presumible es que en el ciclo 2027-2031, que arrancará en el próximo mes de mayo, haya menos. Serían, en concreto, 1.456 si se toman las últimas cifras oficiales, aunque hay que esperar a la siguiente actualización del padrón para precisar qué sucederá con algunos ayuntamientos que están en números fronterizos.
La provincia ha perdido 343 concejales desde 1979
Concejales elegidos en el conjunto de los municipios de Zamora en cada elección municipal
1 Desde 2011 los municipios de menos de 100 habitantes eligen 3 concejales; antes funcionaban en concejo abierto y solo elegían alcalde (contado como 1).
2 Previsión con la población oficial a 1 de enero de 2025. La cifra definitiva usará el padrón a 1 de enero de 2026.
1979: incluye 20 municipios estimados por población (celebraron elecciones parciales o faltan en el fichero oficial).
Fuente: Ministerio del Interior e INE.
Conviene señalar aquí que la normativa establece listones concretos de población para medir qué número de ediles ha de tener cada ayuntamiento. En lo que interesa a Zamora, basta empezar con los municipios de entre 50.000 y 100.000 habitantes, el caso de la capital, que cuentan con 25 representantes en el Pleno. Las poblaciones de entre 20.001 y 50.000 – sin ejemplos en la provincia – eligen 21. A partir de ahí, entre 10.001 y 20.000 (Benavente) son 17; entre 5.001 y 10.000 (Toro), 13; entre 2.001 y 5.000 (Morales del Vino), 11; entre 1.001 y 2.000, 9; entre 251 y 1.000, 7; entre 101 y 250, 5; y por debajo de 100, 3.
Visto esto, cabe apuntar que, al igual que Santibáñez de Vidriales, otros once municipios de la provincia han bajado dos escalones desde 1979. Todos ellos tenían más de 250 vecinos en 1979 y ahora se sitúan por debajo de 100. Tal es el caso de Bustillo del Oro, Casaseca de Campeán, Cotanes del Monte, Justel, Losacio, Molezuelas de la Carballeda, Vega de Villalobos, Vegalatrave, Villanueva de las Peres y Vallesa de la Guareña. Este último tenía 410 empadronados en aquellos primeros comicios y ahora está en 67.
Cuántos concejales elige cada pueblo de Zamora
Toca un municipio o búscalo en la lista para ver cuántos concejales tenía en 1979, cuántos tiene ahora y cuántos tendría en 2027 con la población actual.
Provincia de Zamora
248 municipios
Toca el mapa para ver un municipio.
* Previsión con la población oficial a 1 de enero de 2025; la cifra definitiva usará el padrón a 1 de enero de 2026. En 1979, 20 municipios se estiman por población.
Fuente: Ministerio del Interior e INE. Límites municipales: IGN vía es-atlas.
En total, 160 de los 248 municipios de Zamora han perdido concejales desde que comenzó la democracia, aunque 148 de ellos han caído solamente un escalón. Además, cabe apuntar que un ayuntamiento que existía en 1979 ya no aparece en la estadística. Se trata de Fornillos de Fermoselle, cuya población se integró en el municipio de Villar del Buey a mediados de los 80. A cambio de todo eso, hay tres ayuntamientos que ganan ediles. Hablamos de Roales, de siete a nueve; Peleas de Abajo, de cinco a siete; y Morales del Vino, que ha dado un salto doble, de siete a once.
De cara a 2027, Peleas de Abajo es precisamente uno de los que está en el límite. De hecho, regresaría a los cinco con su población actual de 248 habitantes. También se quedarían sin dos representantes los ayuntamientos de Brime de Urz, Fuente Encalada, Malva, Pías, Quintanilla de Urz y Quintanilla del Monte (de cinco a tres) y Castroverde de Campos, Granja de Moreruela, Palacios del Pan, Peleas de Abajo, Revellinos, San Cebrián de Castro, San Miguel de la Ribera, Vadillo de la Guareña y Villalazán (de siete a cinco). Aunque la siguiente cifra de población oficial será la que marque ese destino. En algunos casos, al verse en la frontera, los municipios hacen un esfuerzo por fomentar el empadronamiento y evitar la caída.
En el caso contrario, Barcial del Barco y Villabrázaro pasarían de cinco a siete concejales, y Galende saltaría de los siete a los nueve. Mientras, otros 16 ayuntamientos están en una situación límite, a cinco vecinos de distancia o menos de cambiar de número de representantes en positivo o en negativo, según la última estadística de población.
Dieciséis pueblos se juegan sus concejales por cinco vecinos o menos
Qué les pasaría en 2027 con la población actual, comparado con los concejales que eligieron en 2023, y cuántos vecinos lo cambiarían
El número indica los vecinos que tendría que ganar (+) o perder (−) para que el resultado cambie.
Pierden concejales, salvo que ganen vecinos
San Cebrián de Castro
+1
vecino para conservar sus 7
Palacios del Pan
+2
vecinos para conservar sus 7
Peleas de Abajo
+3
vecinos para conservar sus 7
Quintanilla de Urz
+3
vecinos para conservar sus 5
Brime de Urz
+5
vecinos para conservar sus 5
Mantienen sus concejales, por muy poco margen
Asturianos
−2
vecinos y bajaría de 7 a 5
Belver de los Montes
−2
vecinos y bajaría de 7 a 5
Santa Croya de Tera
−3
vecinos y bajaría de 7 a 5
Piedrahita de Castro
−4
vecinos y bajaría de 5 a 3
Arquillinos
−5
vecinos y bajaría de 5 a 3
Cernadilla
−5
vecinos y bajaría de 5 a 3
Granucillo
−5
vecinos y bajaría de 5 a 3
Villaferrueña
−5
vecinos y bajaría de 5 a 3
Mantiene sus concejales, y ganaría con pocos vecinos más
Monfarracinos
+3
vecinos para pasar de 7 a 9
Ganan concejales, por muy poco margen
Barcial del Barco
−4
vecinos y se quedaría en 5
Villabrázaro
−5
vecinos y se quedaría en 5
Población oficial a 1 de enero de 2025; los concejales de 2027 se fijarán con el padrón a 1 de enero de 2026. Fuente: INE y LOREG.
La influencia práctica
La pérdida o ganancia de concejales tiene una consecuencia directa inicial: tienes a dos personas menos o más para trabajar en la corporación, para tomar decisiones y para implicarse en la gestión municipal. Pero también hay otras repercusiones. Por ejemplo, la forma de elegir a los representantes varía cuando un ayuntamiento cae de 250 vecinos. El sistema pasa a ser de listas abiertas y cada elector puede marcar la casilla de un máximo de cuatro candidatos a concejal (si se eligen cinco) o de dos (si se eligen tres). Los que más respaldo obtienen acceden al Pleno que escoge al alcalde. A partir de 250 habitantes, el sistema es el mismo que en las ciudades, pero cada cual con su escala. Hablamos ya de lista cerrada en una papeleta.
Por otro lado, caer de mil habitantes implica la pérdida de la dedicación exclusiva para cualquier miembro de la corporación; bajar de cualquier listón limita progresivamente la cifra de tenientes de alcalde que puede tener un ayuntamiento; y la pérdida de población implica directamente menos financiación para el municipio.
En general, los ayuntamientos tratan de defender, en la medida de lo posible, su número de concejales, aunque hay casos en los que la despoblación empuja más, como demuestra el histórico de Zamora. Conviene apuntar que, más allá de lo municipal, esta provincia arrancó la democracia con ocho procuradores en las Cortes de Castilla y León – ahora tiene siete – y con cuatro diputados nacionales – ahora son tres – lo que es una consecuencia directa de una tendencia demográfica que no deja de castigar.
