El Club Náutico de Zamora cierra la temporada esta semana y hay mucha tela que cortar antes de que vuelva a abrir el año que viene. La intención es que así sea, pero la concesión administrativa al Club para explotar la isla ha cumplido ya los 75 años estipulados (se firmó en 1951) y el futuro de las instalaciones dependerá de lo que avancen las cuestiones administrativas en los próximos meses. De momento, según indica la concejala de Patrimonio del Ayuntamiento de Zamora, Sara de la Higuera, a este periódico, el Ayuntamiento concedió al Club una prórroga de un año que vence en abril del año que viene, algo necesario para que pudiera funcionar el verano que ahora acaba. Será entre ahora y entonces cuando se decida el futuro de las instalaciones.
La idea del Ayuntamiento es que la isla siga siendo utilizada por el Club Náutico, pero con salvedades. «Vamos a dar facilidades», ha explicado De la Higuera. Patrimonio trabaja ya con la intención de redactar un nuevo pliego y está recabando la información correspondiente del resto de áreas municipales, y técnicos del Ayuntamiento reconocerán el estado de la zona para decidir las condiciones del pliego. Lo más posible, indican otras fuentes municipales, es que el pliego exija al Club una importante inversión para modernizar unas instalaciones que acumulan décadas de uso. No hay de momento cifras, aunque no serán bajas y rondarán los 300.000 euros, cantidad que debería ser aportada por los socios, unos 700. Es necesario adaptar baños, reformar la piscina o la instalación eléctrica, entre otras cuestiones.
El Náutico surgió en los años 50 del siglo pasado, cuando un grupo de zamoranos pidió disponer de la isla frente a Los Tres Árboles para practicar deporte en buenas condiciones, en una época en la que los baños en el Duero eran el plan de los vecinos cada tarde de verano. Primero se levantaron unas instalaciones mínimas y después las pistas deportivas y la piscina. La isla es de titularidad municipal pero desde los cincuenta existe una concesión administrativa para el club. Aunque el contrato contemplaba que, una vez expirado, el terreno regresaba automáticamente al Ayuntamiento, se dio una prórroga de un año para intentar arrojar luz sobre un proceso administrativo que podría haberse iniciado antes, recalcan los socios, que este año acaban la temporada con lógica incertidumbre.
Si necesaria es la implicación económica de los socios para mantener las instalaciones, imprescindible es el permiso de la Confederación Hidrográfica del Duero. Para poder licitar el pliego es necesario el permiso previo de la gestora de la cuenca, que debe autorizar el uso para unos terrenos que son claramente inundables. Son conocidas decisiones de la Confederación en las que ha denegado el uso de terrenos inundables para distintos proyectos públicos y privados. De momento, el Ayuntamiento de Zamora pide a los socios tranquilidad, sabedor de que los rumores empiezan a hablar de un futuro incierto. «Estamos mirando en qué punto está todo y la idea es mantenerlo, se está trabajando en el nuevo pliego», insiste Sara de la Higuera.
