«Si sube el alquiler, salimos a responder». La reacción que da cumplimiento a ese enunciado ha tardado en llegar, pero el desahucio de Maricarmen en Madrid ha llevado a las calles el descontento que se palpaba en las conversaciones de corrillo. Allí ya se comentaba: lo de la vivienda se está yendo de las manos. Y la expulsión de su hogar de una mujer de 87 años ha acabado por llevar el descontento de miles a las calles. En Zamora, la primera protesta organizada ha tenido lugar este lunes en la plaza de Castilla y León. Allí, protegidos de la llovizna, unos 300 ciudadanos han clamado por la necesidad de frenar una deriva que amenaza la viabilidad de muchas economías familiares.
Es cierto que Zamora no tiene – ni de lejos – el mercado más tensionado del país, pero el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de la ciudad, el colectivo convocante de la concentración de este 28 de septiembre, ha documentado casos de subidas del 100% en un lapso de tiempo corto: de 350 a 700 euros. «También tenemos pisos de pocos metros cuadrados y una sola habitación por más de 450 euros», ha constatado el portavoz del citado grupo, Javier Coco. Esas cifras, con los sueldos de la provincia, abren escenarios peligrosos.

Con esa realidad como telón de fondo, los asistentes a la movilización se han situado tras una pancarta en la que se podía leer «Rentistas culpables, gobiernos responsables». Allí, ante esas letras, se ha ubicado Mena Martins, otra de las habituales en la lucha por una vivienda digna en Zamora, para reclamar que los ciudadanos no tengan que elegir entre pagar el alquiler y llenar la nevera. La representante del sindicato ha incidido, además, en la importancia de tejer una red social que frene los comportamientos abusivos y en lograr que la vivienda «no sea solamente un negocio».
A partir de ahí, y entre proclamas como «ni gente sin casa ni casa sin gente», Coco ha tomado el micrófono para constatar que la situación resulta «insostenible», con el alquiler «en máximos históricos» y con los dirigentes «del lado de los especuladores». La única expectativa de los miembros del sindicato ahora es que el Consejo de Ministros de este martes sirva para dar un cambio de rumbo decisivo. «Mañana esperamos el decreto Maricarmen. Si no, estaremos ante otro fiasco. Si no sale, este Gobierno no servirá para nada», ha advertido el manifestante.

Los mínimos
Para Coco, hay algunos mínimos que se tienen que cumplir como la pertinencia de evitar cualquier desahucio sin alternativa habitacional o la necesidad de topar los precios. El portavoz del sindicato también ve como innegociables los contratos indefinidos para que la gente deje de sentir miedo. «Eso se tiene que legislar y se tiene que legislar mañana. O están con los especuladores o están con la clase trabajadora», ha advertido el representante del colectivo.

Al cierre, también han intervenido algunos asistentes para poner el foco en los grandes especuladores. Es decir, en aquellos que tienen un alto volumen de propiedades y que las adquieren con el objetivo de obtener un rédito económico de los inmuebles. «Somos muchos más que ellos», ha recordado un veterano manifestante, que ha subrayado que la gente mayor, como se ha visto con el caso de Maricarmen, también se siente apelada por el problema.
