Hay que fijarse en la calle de Los Herreros para localizar algún local vacío. La calle va bien. «Que siempre lo ha ido», dicen los hosteleros. Pero ahora va mejor. Casi todos los bares están abiertos, cada uno con su estilo, con nuevas incorporaciones y con rincones que llevan ahí desde que uno tiene memoria de bajar a la calle. Los Abuelos, conforme se entra. El Chorizo, llegando abajo. Y el Baya y el Juma. Los dos vecinos en la media calle las han visto en las últimas décadas de todos los colores, han celebrado los años buenos de la calle, han soportado los menos buenos y ahora se felicitan de que la zona, «como toda Zamora», ha vuelto a coger aire. Lo hacen desde dos locales por los que, no es una frase dicha al tuntún, han pasado generaciones de zamoranos.
Muchos años lleva Kike detrás de la barra del Bayadoliz, «dándole caña» a la plancha, como él dice. El bar es de su familia desde 1975 y él se incorporó algún tiempo después. Ahí sigue, viendo cambiar la calle y viendo cambiar los hábitos de sus clientes. «Esto ha funcionado siempre bien, siempre hemos trabajado bien. Hay subidas y bajadas, claro, como en todos los sitios, pero siempre ha trabajado», dice el hostelero. ¿Hay más tarde ahora y hubo más noche antes? Puede ser, pero «porque la gente era más joven». En general, porque la media de edad era más baja, y en particular, en lo que refiere a las personas concretas que bajan a Herreros. «Nosotros hemos visto a gente que venía de noche, que luego tuvo hijos y dejó de venir un tiempo y que ahora viene con los chavales por la tarde. Con el tiempo volverá la noche, cuando esos chavales que ahora vienen con sus padres empiecen a salir solos. Son ciclos, y nosotros, con el ciclo», resume.

Unos pasos más abajo en la misma acera, Mani lleva el Juma desde 1995. 31 años, dice, detrás de la barra en una calle que «siempre ha funcionado», que ha sabido conservar a los clientes veteranos y que ha sumado alguno nuevo. Todo animado por el hecho de que muchos de los turistas que llegan a Zamora tienen en esta calle de bares una parada obligatoria. «Siempre ha sido Herreros una calle muy movida, la gente le ha gustado. Hay gente que solo sale aquí, nosotros mantenemos a algunos clientes desde hace más de treinta años, es una pasada eso».
Como antes Kike, en el Juma también ven que la hora de salida ha ido adelantándose con el paso de los años y apuntan que dio varios pasos en esa dirección durante la pandemia. «Ahora se lleva más lo de salir de tarde, aunque la noche siempre ha funcionado por aquí. Hay bares que eran de noche y que ahora se han transformado en bares de tapas, pero lo bonito de Herreros es que tiene los dos ambientes, que puedes salir a tomar algo por la tarde y ya quedarte de fiesta», explica el hostelero.
La calle celebra hoy la tradicional Fiesta en Honor a la Virgen de los Herreros en su edición número 17. La jornada festiva dará comienzo a las 13:00 horas con una concentración en la Plaza Mayor amenizada por la charanga Rotato, a la que se ha invitado a participar activamente a las peñas locales. Posteriormente, la comitiva se trasladará a la hornacina de la Virgen en la calle de los Herreros para realizar la tradicional ofrenda floral y escuchar el pregón, que este año correrá a cargo de la periodista de Vive Radio Patricia Alonso.
Un total de 24 establecimientos hosteleros participan en esta edición. Cada local ha elaborado una tapa especial para la ocasión, que se servirá junto con una caña de cerveza o un chato de vino a un precio unificado de 3 euros. Para completar la jornada, la charanga Matraca animará la calle en horario de tarde, entre las 18:00 y las 20:00 horas. Desde la asociación se ha reconocido el apoyo de Caja Rural, gracias al cual se repartirán 2.000 pañoletas conmemorativas entre los asistentes.

