La provincia de Zamora y la región portuguesa de Terras de Trás-os Montes tienden a verse como dos caras de una misma moneda. Hablamos de zonas del noroeste español y del interior luso que acumulan tendencias demográficas negativas y que ven cómo la falta de desarrollo de sus territorios rurales va mermando paulatinamente su censo. O iba. La estimación de población residente realizada por el instituto nacional estadístico portugués, y analizada recientemente en un estudio elaborado por la Región Norte, señala que Trás-os-Montes consiguió ganar 2.377 vecinos en el periodo 2021-2025. Todo un hito para un lugar que había perdido más de 10.000 personas en los diez años anteriores.
Trás-os-Montes (la zona donde se ubican, por ejemplo, Bragança o Miranda do Douro) tenía 116.685 habitantes en 2011, cayó hasta los 106.574 en 2021 y ahora cuenta con 108.951 tras ese repunte alcanzado en el mismo periodo en el que, según el INE español, Zamora perdió 3.601 vecinos. Todo, teniendo en cuenta que la citada región portuguesa padece un envejecimiento incluso más agravado que el de la provincia, con un tercio de su capital humano por encima de los 65 años. Eso quiere decir que el saldo vegetativo sigue siendo negativo. La clave está en la atracción de población llegada de otros territorios.
Así lo atestigua el citado informe de la Región Norte, que celebra que, dentro de su ámbito de acción, los territorios interiores empiecen a crecer como ya lo hacían las zonas de costa, particularmente las más próximas a Oporto. En Trás-os-Montes en particular, el saldo migratorio del periodo 2021-2025 dice que llegaron 6.922 personas más que las que se marcharon. El documento no distingue entre migraciones interiores y exteriores, aunque es presumible que se trata de una mezcla de ambas con más impacto de la segunda.
En la misma línea, el informe advierte de que, en todos los territorios de la Región Norte, incluido Trás-os-Montes, aumentó la población en edad de trabajar, una circunstancia que también resulta novedosa en la parte más cercana a Zamora, que sigue presentando «mayores fragilidades demográficas» que algunos otros puntos del país, pero que ha conseguido salir del bucle de descenso de población permanente. Visto desde la parte española, no es poco.
En el análisis realizado por los expertos de la Región Norte, también se constata que este periodo de crecimiento poblacional impulsado por la llegada de gente de fuera se asienta en «un crecimiento económico sostenido, con unos niveles de desempleo muy reducidos». Eso ha permitido que la mejoría de la situación haya llegado a las ciudades medias y a los municipios de menor dimensión y ha facilitado «alargar territorialmente la recuperación demográfica».
El caso de Bragança
En todo caso, si uno baja al detalle municipal, se puede comprobar cómo existe una cierta estabilidad o pequeños repuntes en ciertos municipios, o incluso una tendencia descendente que se sigue observando en lugares como Miranda do Douro. La gran novedad de este último ciclo en Trás-os-Montes es que Bragança crece mucho. Conviene precisar aquí que el dato engloba a la ciudad y a todas las aldeas que forman parte administrativamente de la misma Cámara. Todo ese conjunto ha pasado de 35.280 a 38.309 vecinos desde 2021 a 2025.
Esto quiere decir que Bragança ha crecido un 8,5% en cuatro años, un repunte muy destacado que impulsa a toda la región de Trás-os-Montes, cuya población se concentra en más de un tercio en este centro principal. El municipio vecino mira hacia arriba y quiere hacerlo más, habida cuenta de que tiene entre manos proyectos que podrían contribuir a un ascenso más pronunciado. Sin ir más lejos, en las últimas semanas, se ha anunciado la creación de la Universidad de Bragança y del Norte Interior, presentada directamente por el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro.
Esta institución educativa nace para superar al anterior Instituto Politécnico, que ya contaba con la nada desdeñable cifra de 10.000 alumnos, de los cuales un tercio procedía del extranjero. La idea de Bragança es que este recurso sirva, aún más a partir de ahora, como un factor de desarrollo para la zona. Igual que lo es Brigantia Ecopark, que dispone de 79 empresas de base tecnológica instaladas en el municipio, con más de 350 empleos asociados.
Además, Bragança sigue contando con Faurecia, una empresa de componentes para automóviles que emplea a más de 500 personas, y con proyectos emergentes como C-Pack, una fábrica de envases de plástico que aspira a alcanzar más de cien empleos a corto plazo. Además, recientemente, la presidenta de la Cámara Municipal vecina ha abogado por convertir a la zona en un Food Valley. Esto es, un ecosistema de innovación agroalimentaria para tratar de darle vuelo también a este sector.
