En marzo del año 2020, cuando la pandemia explotó, Renfe suspendió el tren que partía de Zamora rumbo a Madrid a las 7.05. El servicio se había implementado en mayo de 2018 con el objetivo de facilitar un transporte que dejara a los viajeros de la ciudad en la capital de España a una hora razonable para ir a trabajar. Por entonces, el tiempo estimado de viaje era mayor que el actual, así que ese objetivo se cumplía solo a medias: el convoy paraba en Chamartín a las 8.37. No era lo ideal, pero Zamora nunca ha tenido un tren tan «madrugador» como ese.
La supresión de este servicio se entendió entonces como una medida provisional y vinculada directamente a la crisis sanitaria. Fueron muchos los trenes que dejaron de circular entonces, y la inquietud social en pleno confinamiento no estaba muy centrada en el transporte ferroviario. La preocupación fue surgiendo a medida que pasaban los meses, otras estaciones de España recuperaban sus paradas y la de las 7.05 en Zamora seguía suspendida. Ahí, a pesar de que el criterio inicial de Renfe había sido cancelar el «madrugador» por el COVID, comenzó una negociación ajena ya a las circunstancias de la pandemia.
Los parlamentarios socialistas de la época, que son los mismos que ahora, encabezados por Antidio Fagúndez, mantuvieron reuniones con el hombre que entonces presidía Renfe, Isaías Táboas. En aquellos encuentros, los políticos de la provincia le trasladaron al responsable del operador ferroviario la importancia del primer tren de la mañana desde la óptica de la cohesión territorial y le animaron a hacer una «discriminación positiva» con la provincia más golpeada por la despoblación en el siglo XXI.
Durante aquellas negociaciones, según la versión de los parlamentarios, los argumentos de Renfe fueron similares a los que esgrime ahora: pérdida económica y falta de demanda. La situación se enquistó un poco hasta que, en abril de 2021, los representantes socialistas por Zamora se reunieron con el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Según el relato trasladado en su tiempo fue la mediación del ahora encarcelado político lo que forzó a Renfe a volver a habilitar el servicio madrugador a las 7.05 a partir de junio.
Sin embargo, aquella situación duró poco. Ábalos salió del Ministerio pocas semanas después de aquellas conversaciones y, ya con Raquel Sánchez como ministra y con la apertura de la línea hacia Galicia, Zamora perdió definitivamente el madrugador. Lo hizo, justamente, cuando la velocidad del tren aumentaba y salir a las 7.05 hubiese sido mucho más provechoso para los usuarios. Así, a partir de diciembre de 2021, el primer tren empezó a pasar por Zamora – en el mejor de los casos – 36 minutos más tarde. Es decir, a las 7.41.
Es cierto que con el incremento de la velocidad, la demora no era mucha: de plantarse a las 8.37 en Chamartín desde Zamora a hacerlo a las 8.45. Tiempo después, la hora de llegada se ajustó a las 8.49. Pero, de esa manera, la ciudad que pedía – y pide – un madrugador para estar en Madrid antes de las ocho de la mañana fue perdiendo la batalla hasta ver cómo el servicio alcanzaba el destino doce minutos después que en sus mejores tiempos. Además, las asociaciones de usuarios vienen denunciando estos años demoras constantes que dificultan una movilidad laboral ya de por sí compleja.
El caso de Valladolid y el reto demográfico
En sus reclamaciones, tanto la mesa del tren como las asociaciones de usuarios explican que todo lo que tiene que ver con la demanda está vinculado precisamente a un horario que no permite a todo el mundo acudir al trabajo a Madrid. Una llegada a las nueve menos diez a Chamartín no resulta viable para todos los perfiles laborales. Y menos si, con cierta regularidad, el servicio se retrasa. Los colectivos ponen constantemente el ejemplo de Valladolid, que tiene cinco trenes que llegan a la capital de España antes que el primero de Zamora: el más madrugador, a las 7.24. Habría que ver cuál sería la demanda con ese escenario.
En la rueda de prensa ofrecida este martes por el alcalde, Francisco Guarido, y el concejal de Movilidad, Pablo Novo, ya se anunciaron próximas movilizaciones en la calle para tratar de convencer al Ministerio de Transportes, dirigido ahora por Óscar Puente. Los argumentos volverán a ser los mismos que hace cinco años: la cohesión territorial y la discriminación positiva que demanda la provincia más necesitada en el marco del Reto Demográfico que va asociado a las competencias de la Vicepresidencia Tercera del Gobierno de España.
