Moraleja del Vino quiere llegar a los 2.000 habitantes. Lo repite su alcalde, Roberto Álvarez, cada vez que tiene la ocasión. La última, este martes, durante la visita realizada por las autoridades al colegio del pueblo. «Queremos dar ese salto cualitativo», explicó el joven regidor, que puso precisamente a la escuela como ejemplo del repunte demográfico que está viviendo la localidad. De los cien alumnos que había hace quince años, el centro ha pasado a los 120. «Y seguimos creciendo», abundó el mandatario local, que puso el foco en la importancia de ofrecer soluciones de vivienda para seguir atrayendo población.
En ese sentido, Álvarez recordó que «muy pronto» va a empezar la construcción de las viviendas protegidas de Somacyl. Serán más de veinte en total, después de que el municipio registrara más de cien solicitudes. «Eso nos dará más alumnos», constató el alcalde de una localidad que ya rebasa los 1.800 vecinos y que camina hacia el objetivo fijado por su representante. No en vano, Moraleja del Vino inició el siglo XXI con poco más de 1.300 vecinos. La evolución va claramente alineada con el planteamiento el regidor.
Municipios de Zamora con más de 2.000 habitantes
Fuente: INE. Censos de 1900 a 1991 y padrón de 2001, 2011 y 2021.
Si finalmente Moraleja del Vino consigue superar ese umbral, el cambio tendría varias consecuencias directas. Por ejemplo, que pasaría a contar con once concejales en lugar de nueve. O que podría tener dos personas con dedicación exclusiva para gestionar el municipio. Además, se abriría la puerta a la posibilidad de contratar personal de confianza en el Ayuntamiento y el pueblo dejaría de constar como municipio rural a efectos estadísticos del INE. En muchos escenarios, Moraleja pasaría a parecerse más administrativamente a Morales que a otras instituciones locales de la provincia.
Precisamente, Morales del Vino fue el último municipio que rebasó los 2.000 habitantes en la provincia. Lo hizo en el año 2004. Ahora, también supera ya los 3.000. Si Moraleja del Vino consigue alcanzar finalmente el primer listón, la provincia tendría – con Zamora, Benavente y Toro siempre en esa relación – cinco ayuntamientos de más de 2.000 vecinos por primera vez desde los años 80.
En lo que va de siglo, otros dos ayuntamientos estuvieron cerca de alcanzar esa barrera poblacional, pero no lo consiguieron. El que más próximo se quedó fue Fuentesaúco, con 1.967 habitantes en 2008. Y luego Villaralbo, con 1.915 en 2014. Precisamente, este ayuntamiento de la Tierra del Vino es el que más cerca de Moraleja está ahora, casi a la par en el censo, aunque la tendencia invita a pensar en un crecimiento a corto plazo más intenso en la localidad a la que representa Roberto Álvarez.
En líneas generales, la existencia de municipios medianos siempre se ha relacionado con un mayor desarrollo de sus zonas de influencia, aunque en el caso de Zamora los ejemplos de Moraleja del Vino y de Morales se sitúan en el propio alfoz de la capital, algo que limita el impacto de su crecimiento al resto de la contorna. La capital ya ejerce ese efecto de prestador de servicios.
El tope en los años 50
Sea como fuere, por hacer un repaso histórico, cabe destacar que Zamora llegó a tener hasta catorce municipios de forma simultánea por encima de los 2.000 habitantes. Sucedió en los años 50 del siglo pasado, con Zamora (38.320), Toro (10.019), Benavente (9.909), Fermoselle (4.364), Fuentesaúco (3.242), Galende (2.840), Villalpando (2.777), Villanueva del Campo (2.452), Fuentelapeña (2.357), Cobreros (2.348), Vezdemarbán (2.192), Morales de Toro (2.093), Riofrío de Aliste (2.053) y Trabazos (2.006). En el peor momento, cayó a tres (solo Zamora, Benavente y Toro). Ahora aspira a los cinco.
