Pilar Monteso se acerca a la puerta del Ayuntamiento de Faramontanos de Tábara a la hora convenida. Tiene unas dudas que resolver y va directa hacia el hombre que puede responder a sus preguntas. El tipo en cuestión está allí, pero no en el interior del edificio consistorial, sino en el furgón que acaba de aparcar justo a la puerta. Se trata de Ángel Luis Peños y es el trabajador de Caja Rural que viaja a bordo de la oficina bancaria móvil que estrena esa mañana sus rutas por la provincia. Lo que quiere saber la vecina, básicamente, es qué, quién, cuándo, dónde y por qué: las 5W del periodismo. Lo primero es enterarse para saber cómo utilizar el servicio.
El empleado de banca recibe a la mujer junto al compañero de seguridad que le acompañará en cada viaje, se sienta junto a ella en el interior del furgón y le cuenta. La conversación es privada, pero básicamente viene a consistir en que Ángel Luis le explica a Pilar que esa es una oficina de banca móvil impulsada por la Diputación y puesta en marcha por Caja Rural, que será él quien haga la ruta norte, la que corresponde a Faramontanos de Tábara, que irá al pueblo a las doce en punto de la mañana de cada tercer lunes de mes y que esta localidad dispone del servicio porque el municipio carece de alternativas por la vía privada. Es decir, que sufre – o sufría – una exclusión financiera total. Este 21 de septiembre es el día en que se estrena el proyecto.

A partir de ahí, en el furgón, vecinos como Pilar podrán hacer las mismas operaciones que en una oficina física. Esa es la idea. «Me parece muy positivo que venga», apunta, ya enterada, esta mujer que pasa temporadas en el pueblo, generalmente las cálidas, y que se marcha durante los inviernos a Madrid. Como tantos otros. Para los discontinuos y para los de todo el año, esta alternativa nace con el objetivo de evitar, o al menos limitar, los desplazamientos a los bancos. Para las gentes de Faramontanos, los movimientos a Tábara o a Zamora para hacer gestiones.
El plan diseñado por la Diputación, y aplicado por Caja Rural, indica que habrá dos furgones bancarios recorriendo la provincia de lunes a viernes durante la duración del contrato: los próximos cuatro años. Uno hará la zona norte – el de Ángel Luis – y otro la sur. Por cada pueblo pasarán una vez al mes, siempre con la misma periodicidad. En el caso de Faramontanos, los citados terceros lunes, el mismo día que en Olmillos de Castro, Perilla de Castro, Pozuelo de Tábara y Moreruela de Tábara por este lado, y que en Villaveza de Valverde, Navianos de Valverde, Villanázar, Quiruelas de Vidriales, Quintanilla de Urz y Brime de Urz por el otro.

«Lo que me gustaría es que viniera más a menudo, porque una vez es poco», protesta Pilar Monteso, que cambia el tono para agradecer que haya medidas que atiendan a unos pueblos que «se están empezando a quedar un poco solitarios». No es de los peores Faramontanos, que tiene bares, una carnicería que ejerce como tienda y 334 vecinos, según el último censo. Ahora, también este servicio que irá por todos los municipios, pero no por todas las localidades con exclusión financiera. De momento, las rutas comienzan así, y a ver cómo responde la gente.
Tras despedirse de Pilar, Ángel Luis señala que, en el estreno de las rutas, la cosa ha ido mejor de lo que esperaba: «Me ha sorprendido el montón de operaciones que he hecho el primer día», asevera el trabajador de banca, que se topó con un buen puñado de clientes tanto en Olmillos como en Perilla. «Luego, en el siguiente, hemos tenido un malentendido porque el Ayuntamiento no estaba abierto, no teníamos corriente y sin eso no podemos trabajar», lamenta el empleado de Caja Rural, que admite la normalidad de los desajustes por la falta de costumbre. También el edificio municipal de Faramontanos estaba cerrado. Hay una alternativa para que el furgón sea autosuficiente, pero lo ideal es engancharse.

Más allá de eso, Ángel Luis incide en que, ya en las primeras horas, ha hecho «ingresos e imposiciones», ha pagado recibos y ha despachado «un poquito de todo». «Pensaba que el primer día iba a haber menos gente, pero habremos atendido a trece o catorce personas», asegura el empleado de banca, que incide en que «no todo han sido pensionistas» ni clientes de la propia entidad. Ese es un asunto importante. Uno puede acudir al furgón aunque no sea de Caja Rural, pero el abanico de servicios que puede recibir es mayor «si se vincula a la entidad».
Una carrera previa con muchas paradas
Sea como sea, el panorama al que se asoma Ángel Luis Peños en este estreno de la banca ambulante supone un giro a una carrera ya dilatada como trabajador de Caja Rural, una empresa en la que lleva «prácticamente cuarenta años». «Soy ya muy veterano, pero esto lo he cogido con mucha ilusión», apunta el responsable de la oficina móvil, que siente «el gusanillo de una cosa nueva». Antes, había pasado por los servicios centrales; luego por la oficina principal, desde donde empezó a visitar comercios para poner TPV; después, fue nombrado director de la oficina de Benegiles, donde pasó doce años; más tarde, se marchó a La Bóveda de Toro; y, finalmente, estuvo en Toro.
Ahora, su radio de acción se amplía a toda la zona norte de la provincia carente de otros servicios bancarios, aunque su oficina de referencia será la de San Blas, en Zamora capital. De ahí sale y ahí llega con el furgón junto a su compañero de seguridad, que irá con él a todos los desplazamientos. Cada día, de lunes a viernes, y con una ruta distinta para cada día del mes. Ángel Luis espera que la gente se vaya enterando poco a poco de qué va el asunto. Entre las noticias de los medios, la labor didáctica de los propios ayuntamientos y las explicaciones del trabajador en estas primeras visitas, no tardará en calar la información. O eso desea. De momento, este martes toca un desplazamiento cómodo: Granja de Moreruela, San Cebrián de Castro, Piedrahita de Castro, Moreruela de los Infanzones, Cerecinos del Carrizal, Molacillos y Monfarracinos. Allá irán los nuevos ambulantes en su segunda mañana.
