En un mundo marcado por la inmediatez, la incertidumbre se ha convertido en una constante en la vida de todos. Para comprender cómo afecta este escenario a la salud mental y qué herramientas existen para afrontarlo, el psicólogo Alejandro García imparte un ciclo de conferencias gratuitas por Castilla y León que llega a la Biblioteca Pública de Zamora este miércoles 23 de septiembre a las 19.00 horas.
«Hay datos que nos están diciendo que globalmente estamos en el momento de más incertidumbre que hemos tenido nunca», señala el especialista en conversación con este periódico. Según explica García, la aversión a la falta de certezas responde a un mecanismo biológico y evolutivo. El problema central no es el fenómeno en sí, sino cómo se manifiesta en el día a día, mediante la ansiedad, la indecisión o la procrastinación.
Cuando el cambio tecnológico y social supera la capacidad de adaptación humana, las personas buscan seguridad de forma desesperada. Esta situación favorece la polarización y el refugio en posturas extremas: «Cuando la gente se va a los extremos, indica que necesita algún tipo de seguridad a la que meterse. La gente no quiere libertad, quiere seguridad», advierte el psicólogo
García añade que la incertidumbre no es un fenómeno externo que surja de un lugar concreto, sino una realidad ante la cual el ser humano ha desarrollado una aversión natural a lo largo de su evolución. “Nuestro cerebro está programado para rechazar la falta de certezas, lo que provoca que los acelerados cambios tecnológicos, sociales y de valores del mundo actual generen un impacto directo e inevitable en la salud mental”, añade el psicólogo. Al avanzar la sociedad a un ritmo más lento que la tecnología o el mercado laboral, se genera un vacío de adaptación que dispara la angustia generalizada.
Para el especialista, la incertidumbre actúa como la raíz de un problema cuyo peligro real reside en los síntomas que desencadena si no se gestiona adecuadamente. En el plano individual, esta falta de control se traduce en manifestaciones cotidianas como altos niveles de ansiedad, procrastinación y una constante indecisión que bloquea a las personas. No saber qué deparará el futuro profesional o personal lleva a la mente a paralizarse o a posponer la toma de decisiones, ilustra.
Asimismo, el impacto de este fenómeno trasciende lo personal y se refleja de forma clara en el comportamiento colectivo. Cuando la incertidumbre alcanza niveles críticos, las personas sienten la necesidad imperiosa de buscar seguridad. Esta búsqueda de certezas empuja a los individuos hacia los extremos ideológicos, religiosos o políticos, ya que los discursos radicales ofrecen una identidad clara y pautas fijas. En palabras del especialista: “Ante una angustia desmedida, la sociedad tiende a priorizar la sensación de seguridad por encima de la propia libertad”.
Seis ponencias
El encuentro en Zamora se enmarca dentro de un ciclo de seis ponencias que recorre Salamanca, Valladolid, Zamora y Ávila hasta el 2 de octubre. El psicólogo destaca además el cambio de mentalidad en las generaciones más jóvenes, quienes han normalizado el cuidado emocional y el ir al psicólogo. Frente a la idea tradicional de que mostrar vulnerabilidad y abrirse es un signo de debilidad, Alejandro García concluye que el verdadero riesgo radica en la pasividad: «Lo peligroso es dejar pasar tu vida y estancarte».
