El Ayuntamiento de Zamora ha presentado este lunes la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitirá la reversión a rústico de once sectores urbanizables ubicados en la periferia de la ciudad. La medida afecta a más de tres millones de metros cuadrados de terreno municipal, según han informado la concejala responsable del área, Ana Belén González, y el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, que han comparecido junto al edil de Obras, Pablo Novo, para dar explicaciones sobre esta actuación ligada al desmontaje progresivo del plan de 2011, que contemplaba una ciudad futura de 166.000 habitantes, lejos de los 61.000 que tiene ahora el municipio.
La modificación que se ha presentado irá el martes a la comisión, después al Pleno, más tarde al Consejo Consultivo y finalmente necesitará la aprobación de la Junta, aunque toda esa tramitación se podría resolver en cuestión de meses tras un proceso que ha durado cerca de ocho años. Así lo ha explicado inicialmente González, que ha apuntado que el asunto comenzó con la demanda de la junta agropecuaria de Zamora, interesada en recuperar la condición rústica de unos terrenos en los que nunca se pensó en construir.
En diciembre de 2018, la citada junta agropecuaria registró la solicitud y fue entonces cuando comenzó un proceso lento y farragoso hasta la aprobación inicial de la propuesta en Pleno, ya en 2023. A partir de ahí, ha habido que resolver la alegación de un interesado y ha sido preciso resolver las deficiencias detectadas por la Dirección General de Vivienda. Eso ha arrastrado el procedimiento hasta 2026. «Hemos mantenido múltiples reuniones con la junta agropecuaria y los técnicos para orientarles», ha admitido González, que ha destacado que todo cuenta ya con los informes favorables precisos para dar luz verde a la modificación.
La concejala ha indicado que la reversión a rústico de estos sectores permitirá disponer de un PGOU «más coherente» con la realidad actual de Zamora, una visión que ha compartido con ella Guarido. El alcalde ha señalado, además, que esta modificación es «una de las decisiones más importantes de los últimos años» para el Ayuntamiento, y ha remarcado que tendrá «una gran repercusión urbanística y social».
Igualmente, el alcalde ha hecho memoria para subrayar que en los tiempos en los que José María Aznar presidía el Gobierno de España «todo era urbanizable menos el suelo protegido», lo que permitió que se hicieran «urbanizaciones en la nada» con un gran coste para los ayuntamientos. En este punto, el dirigente local ha citado el caso de Siglo XXI en Zamora, un espacio ya asentado como parte de la ciudad, pero que se hizo en su momento en una zona diseminada y alejada del resto de los servicios.
«Se creían que se iban a hacer todos millonarios», ha resaltado Guarido, en referencia al boom del ladrillo, al tiempo que ha recordado que, en el caso particular de Zamora, el PGOU planteaba una ciudad que multiplicaba por 2,7 el número de vecinos que tenía entonces la capital de la provincia. «Alguna gente sí logró mucho dinero de la nada, pero al final, en los años 2011, 2012 o 2013, todos esos terrenos fueron a parar a las cajas de ahorros», ha señalado el alcalde, antes de incidir en que muchas de esas entidades también quebraron poco después.
«Para plantar lechugas»
En el caso de Zamora, quedaron como urbanizables algunos sectores que solo eran «para plantar lechugas», una circunstancia que, entre otras cosas, elevó el coste del IBI para muchos propietarios de fincas que en la práctica eran rústicas, pero que figuraban como urbanizables. «Se les bonificó al 95%, pero aún así es bueno revertir la situación», ha apuntado Guarido, que ha recordado que la modificación se hace casi de la única manera posible: con el acuerdo de los propietarios.
Este movimiento se une a la sentencia que obligó a revertir a rústicos 1,2 millones de metros cuadrados pertenecientes a la comunidad de regantes de San Frontis y a los 1,7 millones que volvieron a la situación inicial y que correspondían al plan Zamora Duero. En total, seis millones de metros cuadrados urbanizables, según el PGOU de 2011, habrán vuelto al escenario anterior cuando se concrete la modificación que aprobará próximamente el Pleno.
«Hablamos de racionalizar el urbanismo en Zamora con una decisión que consideramos importante, coherente y eficaz», ha enumerado Guarido, que ha aclarado que, con todo, la ciudad seguirá disponiendo de terreno para crecer hasta lo que sería un municipio de 120.000 habitantes.
