En la terraza de La Pinta de Oro, en el punto de La Marina donde arranca Fromago, no hay mucho tiempo para hablar: «Todo muy bien, tío, demasiado», se limita a apuntar su responsable, Ignacio Leal, mientras le pide a un compañero que vaya a por hielo y le sirve un chupito a un cliente. Son las seis y cuarto de la tarde, ya lleva mucha faena encima y todavía le quedan un par de achuchones que pasar. Con gusto, claro, porque la caja acaba el día llena, como sucede en los días grandes. Lo son los de la feria del queso para los hosteleros que tienen su negocio en medio del recorrido del evento. Incluso, para los demás. Toda la ciudad está hasta los topes.
La realidad se percibe con un vistazo, pero la cuentan por si acaso los interesados. Por ejemplo, Javier Izquierdo, del bar Chaston, ya en Santa Clara. «Yo llevo 38 años aquí y esto no lo había visto nunca; ni la mejor Semana Santa. Es que ni se puede comparar porque es muchísima gente a la vez. No sé si ahora están pasando 5.000 personas por la puerta», señala el hostelero, que apunta que «todo el mundo quiere comer, todo el mundo quiere beber» y los establecimientos responden como pueden.

«Nosotros habíamos criticado que hubiera puestos de bares en la propia feria, pero la realidad es que el evento lo requería», admite Izquierdo, que habla de «la acumulación» de gente y que asegura que ya llega gente «pidiendo que le des lo que sea». La sensación del hostelero es que Zamora está viviendo estos días un evento de «una ciudad muy grande». «Ha sido impresionante. Cuando venga otro año lo tenemos que organizar de otra manera», sostiene el responsable del Chaston, que ha tenido que apretar para sacar el trabajo adelante. Como todos en el sector.
En realidad, todavía el sábado por la tarde, cuesta hablar con muchos hosteleros. La estampa de terrazas llenas obliga a atender frenéticamente a la clientela. Las sillas están ocupadas al 100%, pero es que las calles son ríos de personas que caminan por Fromago. Algunos dueños de los negocios, como Carlos Prieto, casi agradecen estar en una zona paralela como la plaza de los Ciento, donde se ubica su establecimiento del Universal. Allí, en la terraza, atiende él; dentro se afanan otros cuatro compañeros. Hay poco descanso.

«Hay mucha gente, muchísima. Y está acompañando el tiempo. La gente tiene ganas de salir y esto lo tenemos lleno permanentemente», asevera Prieto, que explica, por seguir con la comparación más recurrente, que en Semana Santa el estímulo no está solo en el ocio por la calle, sino en las procesiones. «Y además no podemos montar esta terraza, hace más frío y está prohibido hacer ruido a ciertas horas», enumera el responsable del negocio.
Con Fromago hay libertad para despachar «y una circulación continua» de gente. Todavía se espera que sea así este domingo. «Por lo menos hasta las seis creemos que va a haber mucho jaleo», remacha Carlos Prieto. Ya llegará el lunes para descansar.
