«Este inicio no se lo imaginaba nadie». Fromago reúne a cientos de productores de queso de un buen número de países, pero pocos como los zamoranos son capaces de ponderar lo que está significando esta tercera edición de la feria para la ciudad de Zamora. Las calles están llenas desde el mediodía del jueves, los puestos no dan abasto, las degustaciones se agotan en minutos… Fromago ha conseguido convertirse ya, por volumen de gasto, en el segundo evento más importante de Zamora, solo por detrás de la Semana Santa (y ello porque la Pasión dura diez días y la feria del queso, cuatro). «Da gusto ver las calles así», reflexionan los queseros zamoranos, que durante estos días han acudido desde prácticamente todas las comarcas hasta Zamora. Aquí reciben a los habituales e intentan cautivar a los ocasionales. «Feria, como esta, ya no hay ninguna en España», aseguran.

En la Plaza Mayor es imposible no pararse ante El Pastor. La quesería de Santa Cristina de la Polvorosa, que en el año 2024 facturó 174 millones de euros (muchos de ellos en ventas al exterior) tiene el stand más grande de la feria (en realidad, son seis módulos los que habilita este negocio). Desde primera hora del viernes está detrás del mostrador Marco Rodríguez, el CEO de Quesos El Pastor, que estos días se ha desplazado en Zamora para estar en la Plaza, atender a los clientes y, claro, para conversar con los muchos importadores internacionales que estos días visitan la capital del Duero. «Yo creo que un inicio como este no lo esperábamos nadie», asegura el empresario, que vació los stands el jueves y se encuentra llenándolos para un nuevo día a primera hora del viernes. La afluencia de público, dice, está consolidada a la vista de las primeras horas, así que el reto ahora es aprovechar la vertiente más empresarial de la feria. «Un aspecto muy necesario», reivindica Rodríguez, para que las queserías puedan seguir creciendo en volumen y mejorando sus márgenes de venta, que no son todo lo boyantes que debieran visto el coste de producción del queso. «El queso de Zamora», explica Rodríguez, «ha encontrado en esta feria el evento que merecía», una feria que lo pone «en el primer nivel del mundo» y que «no hace más que bien» al sector.
Justo al lado, José Luis Moralejo se afana en cortar queso para las tablas de degustación dentro de su puesto, el de Pago Los Vivales, otra de las queserías reseñadas de la provincia. También en la Plaza Mayor, «en el centro de la feria» como apunta el empresario, Moralejo se confiesa asombrado por el arranque de la tercera edición de Fromago, el mejor hasta la fecha. «El jueves salieron todos los zamoranos porque parecía ser el día más tranquilo para ver la feria… pero como sigamos a este ritmo vamos a agotar pronto el producto que teníamos preparado para estos días», apunta el empresario. No habrá problema, porque si algo tienen las queserías locales es que, en un momento dado, no se tarda demasiado en ir a buscar más provisiones. «Aquí», dice en referencia al stand, «estamos para atender a la gente, pero tampoco es raro que venga a probar algún potencial cliente más importante», apostilla Moralejo, presente tras el mostrador para atender a quien pregunte. «Esto está generando un impacto económico muy bueno para nosotros, ha sido un revulsivo», explica.

Mismas sensaciones hay en La Antigua, donde Fernando Fregeneda ve pasar ríos y ríos de gente por la calle de Santa Clara. «Es difícil decir lo que ha supuesto el primer día. Llevamos muchos meses preparando la feria, pero creo que un inicio como este no lo esperaba nadie», dice el representante de la quesería, uno de los que además se ha implicado en la Fundación Escuela Internacional de Industrias Lácteas, organizadora de las dos últimas ediciones de la feria. Como el resto de compañeros, Fregeneda celebra la buena acogida del público, que los hoteles estén llenos, los restaurantes repletos y que los stands de los queseros se vayan vaciando, pero subraya la visibilidad que Fromago le da al sector y el previsible empujón en las ventas internacionales. Los datos de exportaciones de queso no son malos, pero sí se aprecia una ralentización en las ventas que Fromago aspira a revertir o, al menos, a colaborar para que así sea. «De aquí pueden salir muy buenas relaciones comerciales, lo que será bueno para las empresas, para el sector y para la provincia», concluye Fregeneda.

Laura Marcos, de Queserías de Zamora (Marcos Conde) se muestra también sorprendida del trajín de la primera tarde. «El que diga que imaginaba esto está mintiendo, porque ha sido impresionante la gente que ha venido en unas pocas horas». La empresa, como todas, redobla esfuerzos de cara al viernes, cuando se preveía más gente (como pasó) y para el fin de semana, cuando los stands echarán el resto. En Marcos Conde no paran de cortar queso, dar a probar, recomendar a los clientes… y de vender, claro. «Este sector, que durante mucho tiempo no ha tenido un gran reconocimiento, ha encontrado en esta feria un punto de inflexión», dice Marcos.
Fromago cuenta con 26 expositores ligados al queso que llegan desde la provincia de Zamora. Casi todos venden, aunque los hay que informan al consumidor (como los puestos del Consejo Regulador de la DOP Queso Zamorano, en la rúa de los Francos) y que ofrecen otro tipo de experiencias, como Chillón, que no trae su producto (que se puede comprar en los comercios de la Plaza Mayor) pero que sí promociona el Museo del Queso, ubicado en Toro. Desde empresas más grandes, como Reny Picot, a sociedades con una producción mucho más limitada, como Buleza (que ofrece su producto, elaborado con leche de burra zamorano leonesa), el queso de Zamora está presente desde La Marina hasta la Catedral. Un producto que Fromago ha puesto en el lugar que merecía.

