Raquel Díaz llegó a la Beira Alta portuguesa a realizar unas residencias artísticas y se enamoró de la zona. Allí investigó y desarrolló un proyecto creativo que pivota en torno a la memoria de las personas, en torno a la memoria histórica y en torno al territorio. La gente de la zona le contó sus historias, muchas de ellas duras. Historias que hablaban de una emigración forzada a otros países de Europa y América durante la dictadura de Salazar. De esas historias surge Regressar, un proyecto que relata lo vivido en esos pueblos, donde muchos vecinos cruzaron la frontera, en ocasiones para no regresar. Proyecto que se expone ahora en el Museo Etnográfico de Zamora.
La autora ha creado un relato de las distintas fases de la comarca, desde la gente que partió a la que regresó. Habla de vida rural, de penurias, de inmigración clandestina, de momentos duros, de chabolas… Y de reencuentros surgidos después de la Revolución de los Claveles, ya en democracia, cuando la zona alumbró una esperanza de progreso que no ha acabado de materializarse. Al menos, no tanto como en otras zonas de Portugal. «Actualmente sigue siendo este un territorio muy abandonado, muy despoblado», relata Díaz.

Un trabajo de investigación de estas características, que se plasmará posiblemente en un libro próximamente, permite sacar conclusiones a quienes lo impulsan. «He aprendido», relata la autora, «lo importante de preguntar, de escuchar. Que hay personas que tienen vivencias muy importantes que contar, muy significativas, que no las contarán a no ser que alguien les pregunte. Que hay testimonios muy duros, gente que lo ha pasado muy mal». Sobre todo, explica Raquel Díaz, «lo que quería era dignificar las vivencias de las personas anónimas».
La Revolución de los Claveles puso fin a la guerra, volvieron los retornados de las colonias y regresaron los emigrantes. Algunos. Y empezó en la zona otro éxodo, este ya por motivos económicos. Estas zonas «permanecieron abandonadas», relata Raquel Díaz en un dibujo de la historia que tiene muchos paralelismos con la provincia de Zamora. La autora cuenta la historia a través de palabras y de dibujos, que no por su estilo «son infantiles», pues muchos esconden dramas. El proyecto, apunta Raquel Díaz, «se centra en los recuerdos de la comunidad explorando los vínculos entre la memoria individual y la colectiva». Se considera «el acto de recordar como reivindicación ética» y se entiende siempre el relato del pasado como algo incompleto. «Gracias a estos testimonios», espera la autora, «surge la posibilidad de establecer un nuevo compromiso ético entre el pasado y el presente».
