En medio del largo recorrido urbano de Fromago, desde la Marina hasta la Catedral, decenas de comercios de Zamora ajenos al sector del queso en particular y al de la alimentación en general ven pasar estos días a miles de personas por delante de sus puertas. Hablamos de establecimientos que no pueden poner tapas, que no ofrecen consumiciones y que asisten desde un segundo plano al trajín de la feria. Cabría pensar, por ejemplo, que nada tiene que ver una librería con un evento quesero. Pero siempre hay maneras de ingeniárselas.
Por eso, cuando uno pasa estos días por la puerta de Semuret, en el tránsito entre la Plaza Mayor y Viriato, se topa con un juego ligado a Fromago y a los libros. La idea se llama «El quesito escondido», y da lo que promete. La responsable de la librería, Judit Pino, ha repartido por su establecimiento unos diminutos objetos con forma de porción de queso, y la gracia del asunto consiste en buscarlos, encontrarlos y llevarse, a cambio, un libro gratis.

El cartel de la entrada ya advierte para evitar problemas: «Los quesitos van a estar visibles. No hace falta que se descoloque la librería». Pero aún así hay que poner ojo. «Tenemos como unos veinte libros para regalar», revela Pino, que subraya que los objetos se hallan escondidos, pero siempre en primer plano. No hay que mover las estanterías. Solo hay que saber mirar.
«Se trata de apoyar la feria Fromago porque creo que es un impulso maravilloso para la ciudad, para todos los comercios. Nos tenemos que involucrar para hacer de esto algo más grande», reflexiona la dueña de Semuret, que habla de «dar ese plus» para que aquellos que acuden a por el queso tengan otros atractivos por los que detenerse en establecimientos como el suyo.
Además, todos los libros que regala Semuret en este juego del quesito «son novedades de este año». No serán mala compañía para disfrutar de los productos adquiridos en los puestos. Y, si no tiene la suerte de encontrar la porción, siempre puede comprar el libro.
