Es curioso lo del fútbol. Espera uno al Zamora CF con las orejas gachas tras ser incapaz de ganar los dos primeros partidos en casa y se topa con el mejor arranque de partido de la historia de Primera Federación en el campo de un equipo que solo había perdido uno de los últimos ocho encuentros como local. Después del 0-2 en el minuto cuatro, los rojiblancos tampoco fueron la España del Mundial, pero ni falta que hizo. Lo dijo después el capitán, Carlos Ramos, harto de pelearse en estas categorías: desde la victoria se construye con calma. El resto del argumento se sobreentiende: para un equipo en construcción, perder genera ansia por acelerar procesos que demandan tiempo.
Y al Zamora CF todavía le falta por lo menos eso: un ratito de cocción. De momento, los de Óscar Cano funcionan por empuje y por talento. Sobre todo, el de Izan Yurrieta, en realidad. Su conducción de largo recorrido y su disparo ajustado al poste abrieron el camino de la primera victoria, igual que su chispa despertó al equipo ante el Bilbao Athletic y su desborde y capacidad para asociarse fueron lo mejor del primer tiempo ante el Logroñés. El cántabro es el más conectado de los muchachos emergentes de un equipo que insinúa bondades, pero que muestra todavía bastantes carencias.
Yurrieta marcó, pero también tiró un caño en la banda para generar una de las aproximaciones más atinadas tras el 0-2 y puso un centro de gol en el segundo tiempo que Isaiah mandó fuera por poco. Producción más que suficiente para justificar su catalogación como figura de un partido que también encarriló Mauro Costa con el toque preciso para culminar una buena acción colectiva. De ahí en adelante, chispazos arriba y penurias atrás para los de Cano, que encajaron pronto el 1-2 y que vivieron angustiados hasta el cierre.
En esas, lo negativo de conceder trajo lo positivo de ver parar a Iker Piedra, un tipo claramente condicionado en el juicio de la gente por la sombra que dejó Fermín Sobrón y al que le viene bien acumular actuaciones positivas para emerger como lo que es: el portero del Zamora CF aquí y ahora. El guardameta sacó un par de manos y un par de pies para amarrar los puntos y regalarse confianza. Hay domingos que amanecen como días cualquiera y que pueden servir como puntos de inflexión. Quizá, este de septiembre haya sido uno.
Ahora, el Zamora CF y todas sus individualidades tendrán que refrendar lo de Getxo en casa contra el Lugo. Curioso panorama el de este arranque en casa. Los dos primeros rivales, el Logroñés y el filial del Athletic van primero y segundo. Y los lucenses los terceros. Así ha venido el calendario. Con eso faenan los rojiblancos, listos para sumar otra semana de ensamble antes del siguiente reto. Los puntos logrados en el País Vasco son material para continuar con la construcción.
