Un estudio impulsado por la cadena de hoteles Ilunion y por la asociación Iberian Wild Track analizará la convivencia del lobo ibérico y la ganadería extensiva en el entorno de la Sierra de la Culebra. Ese es el objetivo del «Proyecto lobo, naturaleza compartida», una iniciativa de investigación a tres años vista y orientada a mejorar la coexistencia entre ambas realidades.
La iniciativa pone el foco especialmente en las personas que conviven diariamente con la presencia del lobo: las explotaciones ganaderas. A través del trabajo directo con los profesionales, el proyecto analizará los factores que influyen en los ataques, ofrecerá asesoramiento y pondrá en marcha medidas preventivas adaptadas a las características de cada explotación. El objetivo es demostrar que «una adecuada gestión del ganado, acompañada de medidas de prevención adaptadas a cada caso, puede reducir al mínimo los daños y favorecer, al mismo tiempo, unas condiciones de coexistencia que contribuyan a la conservación y protección del lobo ibérico».
Dirigido por Antonio Herrero, miembro fundador de Iberian Wild Track, el proyecto se desarrollará sobre cinco áreas de la Sierra de la Culebra —La Ermita, Villanueva de Valrojo, La Matona, el sector Villardeciervos-Boya y Codesal— y se apoyará en el análisis de cinco explotaciones ganaderas de la zona: dos con daños recurrentes atribuidos al lobo y tres apenas afectadas, que servirán como referencia comparativa para identificar qué factores —manejo diario, vigilancia, cerramientos, distribución del ganado o características del entorno— influyen en los ataques.
El trabajo avanzará en tres etapas. El primer año se dedicará al diagnóstico: rastreo, observación directa y fototrampeo de las poblaciones de lobo, análisis de cada explotación y sus daños registrados, y estudio de factores ecológicos del territorio como la pérdida de cobertura forestal o las transformaciones del hábitat tras los incendios de los últimos años. Con ese diagnóstico, el segundo año el equipo diseñará e implantará junto a los ganaderos afectados soluciones a medida —mejora de cerramientos, refuerzo de mastines, ajuste de las rutinas de pastoreo y recogida nocturna— y evaluará su aplicación sobre el terreno. El tercer año se destinará a medir los resultados: evolución de los daños, reducción de los ataques y eficacia real de las medidas, con el fin de extraer los modelos que mejor funcionen y puedan replicarse en otros territorios.
Además de generar información objetiva sobre buenas prácticas, el proyecto contempla la coordinación con las administraciones locales y autonómicas para trasladar situaciones que puedan requerir su intervención.
