Un verano en el frontón

Decenas de pueblos de la provincia mantienen los partidos de pelota a mano en sus programas de fiestas | Clubes como Iberfrontón se las arreglan para traer jugadores de fuera y de Zamora a un precio muy ajustado

por Manuel Herrera
El público andaviano presencia el partido en el fronón del pueblo. Foto Emilio Fraile.

A las doce de la mañana del primer domingo de septiembre, el rastro de la macrodiscoteca que amenizó la noche del sábado en Andavías ya ni se intuye sobre el suelo del pequeño frontón del pueblo. Este espacio deportivo, ubicado en el centro de la localidad de la Tierra del Pan, al pie del bar Patreli, funciona en ocasiones como pista de baile – véase la madrugada anterior – y en otras como aparcamiento o zona de esparcimiento para los muchachos. Rara es la oportunidad en la que los pelotaris asoman. En realidad, solo en las fiestas, una vez al año. Y la tradición se mantiene porque la sujetan principalmente los mayores, que acuden a la hora del vermú en la fecha que marca el programa para vibrar con los tantos del tres para tres de exhibición que esta vez protagonizan cuatro chavales de Navarra y dos de Zamora.

Los cuatro de fuera aprovechan el rato previo al partido para vendarse y protegerse las manos, con una liturgia larga, y para llenar un poco la tripa con las tapas del bar. La parada en Andavías es una más de su gira veraniega por los pueblos. Igual que los músicos de las orquestas o los dj’s llegan para agitar la fiesta nocturna, ellos se plantan en los frontones para ofrecer un espectáculo deportivo previo pago de una tarifa. Lo cuentan ellos mismos: Ugaitz Apeztegia, Iker Ibarrallo, Gaizka Okariz y Asier Torrecillas. «Venimos nosotros o unos guipuzcoanos que tiene contratados también aquel que viene por ahí», advierte Iker. Aquel es Óscar Rodríguez, el presidente del club Iberfrontón, de San Esteban del Molar, el encargado de organizar los partidos.

El aludido acoge a los chicos en su propia casa para abaratar el coste de los partidos de este ciclo llamado «Frontón Rural II», que lleva a los jugadores por las provincias de Zamora y de León para realizar exhibiciones como la que está a punto de comenzar en Andavías. «Solemos jugar bastante por aquí. Llevamos cuatro años viniendo en los veranos», abunda Iker, que subraya que las localidades tienen afición, pero que la provincia adolece de jóvenes pelotaris. Por eso son ellos los que reciben la llamada. «En nuestra zona, este deporte está muy asociado a la cultura en general. No es el fútbol, pero llega bastante a los jóvenes», destaca el navarro.

En el caso de ellos cuatro, desde pequeños estuvieron ligados a clubes de pelota de Pamplona o de su contorna. Ese nivel de formación les ha permitido alcanzar un nivel suficiente como para convertirse en protagonistas de estas exhibiciones: entre quince o veinte por verano en esta parte del oeste de Castilla y León a la que llegan para sostener una agenda apretada. En el primer fin de semana de septiembre, por ejemplo, aparte de acudir al frontón de Andavías, también se plantan en el de El Pego y en el de Tapioles.

Un momento del partido en el frontón de Andavías. Foto Emilio Fraile.
Un momento del partido en el frontón de Andavías. Foto Emilio Fraile.

Luego, durante el curso, los cuatro compiten en las ligas de aficionados montadas entre las provincias vascas y Navarra. Apenas de vez en cuando tienen que salir fuera para competir en alguna ronda del Campeonato de España. Eso va más en serio. Aquí, tratan de ofrecer espectáculo y de divertir al público. Ya sea en frontones de dos paredes o de una, como es el caso de Andavías: «Esto es algo distinto, pero también bonito. Se juega tres contra tres y las posiciones cambian bastante», subraya Ugaitz, antes de recibir a los hermanos Andrés y Adolfo Nuevo, los locales que se unirán a ellos para conformar este partido matinal.

Mientras los jugadores se preparan y el público llena los asientos de la terraza del bar contiguo para contemplar el espectáculo, Óscar Rodríguez se encarga de prepararlo todo: saca el marcador, entrega las bolas para el calentamiento y coloca sobre la valla el cartel de la Diputación Provincial, que financia parte de la gira «Frontón Rural II». «En otras localidades hacemos dos partidos: uno de nivel de Zamora y luego el partido estelar con gente del País Vasco y Navarra», explica el presidente del club, que indica que los presupuestos de cada ayuntamiento marcan el formato. En general, son bajos.

Partido de pelota en el frontón de Andavías. Foto Emilio Fraile.
Partido de pelota en el frontón de Andavías. Foto Emilio Fraile.

Un precio ajustado

«Estos chicos vienen aquí y duermen en mi casa. Gracias a eso podemos llegar a pueblos que, si no, no tendrían pelota», asevera Rodríguez, que en esta temporada ha llevado treinta exhibiciones a localidades zamoranas entre mayo y septiembre. «Hacemos un esfuerzo importante», insiste el responsable de Iberfrontón, que aclara que las tarifas por jugador pueden oscilar entre los 100 y los 150 euros por partido. «Para un ayuntamiento como este, hablamos de 700 euros para contar con un espectáculo deportivo. Muy barato», constata el dirigente de una entidad que funciona desde 2024. De su mano, la tradición resiste en los pueblos que todavía la demandan.

Óscar Rodríguez, del club de pelota Iberfrontón, lleva la cuenta de los tantos en el marcador. Foto Emilio Fraile.
Óscar Rodríguez, del club de pelota Iberfrontón, lleva la cuenta de los tantos en el marcador. Foto Emilio Fraile.

Cuando acaba la charla, el partido arranca sobre la pista de un frontón humilde en el que la bola se escapa habitualmente por las cuestas circundantes y donde el público replica con un «¡mucho!» o con aplausos las acciones acertadas de los chavales. El calor veraniego del mediodía aprieta, pero los seis se remangan para ofrecer pelea en los 57 tantos del 30-27 final. «Nos jugamos la cena», ríe Iker. Eso será después de comer en Montamarta y de jugar en Tapioles. Una parada más de su verano en el frontón.

El público disfruta del partido de pelota. Foto Emilio Fraile.

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