Como todos los colegios de Castilla y León, el de Castrogonzalo permanece todavía cerrado a los alumnos por vacaciones de verano. Hasta el día 9 de septiembre no arrancará el curso en la comunidad, aunque en pueblos como este, ubicado al pie de Benavente, aún está por ver si la escuela abre cuando las demás comiencen el año académico 2026-2027. En estos momentos, solo hay dos niños matriculados en el centro entre primero de Infantil y sexto de Primaria, por lo que lo presumible es que aquí no haya clases a partir de la semana que viene. La ratio mínima fijada por la Junta es de tres alumnos y las cuentas, salvo milagro de última hora, son claras.
La Consejería de Educación ya deslizó hace unos días que el de Castrogonzalo era uno de los tres colegios en riesgo de cierre en la comunidad. Los otros dos, los de Coomonte y Torrefrades, corresponden a pueblos de menos de 200 habitantes, pero en esta localidad viven más de 400. Y gente con niños. «Habría diez o doce para ir a la escuela», advierte el alcalde, Gonzalo García. Lo que sucede es que la cercanía con Benavente ha provocado que los padres hayan decidido, mayoritariamente, llevar a sus hijos a centros del municipio principal de la zona. «Les viene bien y la situación para ellos es más cómoda», admite el regidor.

Esa es la circunstancia que pone en jaque a un colegio que el año pasado tuvo cinco alumnos y que este año, con dos, ya no podría abrir. El caso resulta llamativo por el número de niños que cita el alcalde y también porque, en paralelo, el Ayuntamiento de Castrogonzalo está tramitando la posibilidad de contar con una unidad infantil en el pueblo; es decir, de pequeños por debajo de los tres años. «Tendríamos siete u ocho alumnos de 0 a 3 años ahora mismo», asegura García, que explica que la localidad está pendiente de la resolución.
Si el plan de Castrogonzalo se concreta finalmente, el pueblo se vería en la tesitura de contar con una unidad para los más pequeños, pero no de un colegio para los niveles de Infantil y Primaria. Si eso se da, la expectativa del alcalde, de la concejala que está llevando el asunto y de las familias afectadas es que el cierre de la escuela fuese puntual y que pudiera volver a funcionar en el curso siguiente. «Además, ahora tenemos en gestación a cuatro o cinco mujeres que también son del pueblo y las familias querrían mantener el centro», aclara el regidor.

En esa línea, García lamenta que este pequeño «baby boom» llegue «un poquito tarde». «Hemos estado buscando por todos los sitios para ver si venía alguna familia ahora, pero parece que no», reconoce el alcalde, que a fecha 2 de septiembre tampoco había recibido comunicación alguna en relación al centro escolar. «No sabemos si tenemos que preparar y adecentar el aula, que es algo que nos corresponde a nosotros», recuerda el mandatario municipal. «Es un poco penoso que podamos quedarnos sin colegio», apostilla.
Las empresas y el horizonte
Todo, en un marco en el que Castrogonzalo vive un momento demográfico y de desarrollo que se podría considerar positivo. «Este no es un pueblo condenado a lo que se llama la España Vaciada», remarca Gonzalo García, que mira hacia el horizonte desde la parte superior de la localidad, donde tiene lugar la conversación, y señala las empresas instaladas en la zona que se está convirtiendo en un polígono con todas las de la ley. «Tenemos en torno a 600 trabajadores», afirma el mandatario local, que indica igualmente que el municipio está en el proceso para construir diez nuevas viviendas de la mano de Somacyl.
En ese marco llega esta situación con el colegio. «Yo a las familias que llevan a sus hijos a Benavente no les digo nada, por favor, en eso no puedes entrar», aclara García, que sí confía, al menos, en que la creación de la unidad infantil se concrete y sirva como puente para volver a abrir la escuela como tal en el curso académico 2027-2028: «La concejala se lo está trabajando mucho y esperemos que sea así», remacha el alcalde de Castrogonzalo.
