Las administraciones «desarrollarán las medidas necesarias para la prevención y extinción de incendios forestales en el interior del Espacio Natural, procurando que las actuaciones preventivas (apertura de cortafuegos, etc.) minimicen su impacto paisajístico, regulando y en su caso limitando aquellas prácticas de riesgo como la realización de hogueras, quema de rastrojos, de matorrales o de residuos agrarios. A tal efecto, se incrementarán los medios de vigilancia y extinción dentro del Espacio Natural». Es, literalmente, lo que dice uno de los puntos del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del espacio de los Arribes del Duero. Un documento desfasado, que data de hace más de 25 años y que, aseguran en la zona, no se ha cumplido en lo tocante a actividades preventivas.
«Venimos reclamando que se cumpla este punto desde hace años, pero no se ha hecho nada, al menos en la parte de Zamora. Ni medios de vigilancia, ni cortafuegos ni facilidades para desbroce». Quien habla es José Manuel Pilo, alcalde de Fermoselle, una de las personalidades políticas más destacadas de la comarca que explica, en base a las restricciones introducidas por la normativa, que «hay gente que piensa que estaríamos mejor sin el Parque Natural que con él». Y es que el documento, que no ha sido renovado en más de dos décadas aun cuando la realidad de la zona ha cambiado mucho, condiciona la vida en los pueblos de los Arribes.
El caso de los cortafuegos es paradigmático. Son necesarios en la zona, obliga a ellos el Plan Regional de Ordenación y el año pasado el propio Ayuntamiento de Fermoselle solicitó a la Junta de Castilla y León, añadiendo las autorizaciones de los vecinos afectados, que se habilitara uno en la zona que se ha quemado. Con él, explica Pilo, el fuego podría haberse parado antes. O, al menos, hubiera existido una ventana de oportunidad para atajarlo. Pero el cortafuegos no se hizo. La solicitud se cursó en mayo de 2025 y los propietarios de los terrenos habían dado su visto bueno semanas antes. Construir un cortafuegos «en el límite entre Fornillos de Fermoselle y Formariz» constituiría, explicaba el alcalde de Fermoselle a la Junta, «una franja estratégica para la prevención de incendios forestales, especialmente teniendo en cuenta los graves incendios ocurridos en la zona en agosto de 2017, que afectaron a importantes masas forestales y pusieron en riesgo tanto la biodiversidad del entorno como la seguridad de las poblaciones».

El cortafuegos en cuestión no se hizo. El delegado de la Junta, Fernando Prada, explicó en su día que la zona propuesta está en «terreno particular» y añadió que «si tan importante era el problema, el Ayuntamiento debería de haber insistido». La Junta no contestó al escrito remitido en mayo ni a otro remitido en septiembre en la misma línea. Y añadió: «Si se piensa que con un escrito se puede solucionar el problema no es así. Si se consideraba algo importante y no hay respuesta, se insiste y se pide una reunión; si es tan importante hay que seguir insistiendo». Unas declaraciones, asegura Pilo, poco afortunadas.
Aunque en la memoria de la zona queda el incendio de 2017, los alcaldes lamentan que este fuego no sirviera de punto de inflexión para que Medio Ambiente prestara más atención a los Arribes. Ni siquiera para cambiar el Plan de Ordenación. «En 25 años por aquí ha avanzado la despoblación, la vegetación campa a sus anchas, hay más tierras abandonadas». Y pone algunos ejemplos de lo limitativo de la normativa. «Cuando se empezó a mover la concentración parcelaria se nos dijo que no estaba permitida en la zona de más protección ambiental, en los cañones del Tormes y el Duero», justo donde se ha iniciado el fuego. «Si ahí no se dan facilidades, la gente no puede llegar a sus tierras, a sus olivares el que los tenga. Y se abandonan». Y se queman, como ha sucedido hace unas semanas. «En Portugal ves que es otra cosa, que está todo más arreglado, que hay caminos a los olivares que sirven como cortafuegos si hay problemas. En España la zona no se puede tocar». En 2017 se quemaron unas decenas de olivos en la zona. Este año han sido cientos.
El sentir del alcalde de Fermoselle es habitual en la zona. Desde hace unas semanas los alcaldes de la zona trabajan de forma conjunta para elaborar un documento que recoja las necesidades en materia de prevención de incendios de cada pueblo. El alcalde de Fariza, Manuel Ramos, explicó hace unos días la importancia de aprobar un documento de este tipo, un «plan integral» que contenga medidas concretas para los pueblos para que «no vuelva a pasar lo mismo» por tercera vez. El documento al que se aspira diferenciará montes públicos, privados y zonas urbanas para tratar planes específicos para proteger a la población y los bienes.
Lo que pasó en Sanabria
Lo referente al Plan de Ordenación es similar a lo que se vio el año pasado en Sanabria. Ahí, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Lago de Sanabria y Alrededores, publicado en octubre del año 2013 en el Bocyl, llama a promover un «Plan de Defensa contra Incendios Forestales» en el espacio natural. Un plan que contemplara las medidas preventivas, la estructuración y tipología de la red de cortafuegos, la planificación y diseño de las infraestructuras viarias, los puntos de agua y los puntos de vigilancia y detección. Además, el documento debía contener medidas especiales «para la defensa de los núcleos urbanos, las zonas con mayor uso público y las zonas de mayor valor ambiental y, en general, aquellas medidas necesarias para evitar riesgos para la seguridad de los bienes o de las personas». El parque natural se quemó el año pasado en cerca del cincuenta por ciento de su extensión.
