El Ayuntamiento de Zamora continúa con las actuaciones de mejora ambiental en el bosque de Valorio y ha anunciado este jueves la puesta en marcha de la segunda fase de la intervención forestal en el sector Vistillas-Lobata. Este proyecto de repoblación y recuperación cuenta con un presupuesto base de licitación de 47.946 euros y un plazo de ejecución estimado de dos meses, sujeto a las condiciones meteorológicas y a la época óptima para las plantaciones.
La actuación abarca un total de 2,3 hectáreas donde se realizarán trabajo de forestación, regeneración del suelo, mejora de las infraestructuras hídricas, actuaciones para la prevención de incendios y la creación de nuevos espacios de refugio para la biodiversidad.
El concejal de Obras, Infraestructuras Urbanas, Movilidad y Participación Ciudadana, Pablo Novo, ha subrayado que este proyecto «forma parte de una política coordinada y con visión de futuro» y que «no se trata simplemente de plantar árboles, sino de gestionar Valorio pensando en cómo ha de ser el bosque dentro de veinte, treinta o cincuenta años». «Tenemos que favorecer su renovación, mejorar su capacidad de adaptación y preparar progresivamente la masa forestal para unas condiciones climáticas cada vez más exigentes», ha advertido el edil.
Esta segunda fase amplía la primera intervención, en la que se plantaron más de 300 ejemplares y se habilitó un mirador ajardinado. Ahora, en la zona superior, se plantarán 75 ejemplares arbustivos, incluyendo retamas, forsitias, jazminorro, abelias y cotoneaster. En la zona inferior, se incorporarán 77 nuevos árboles, con especies como encina, almendro, fresno, olmo y peral y manzano ornamentales.
«Queremos huir de las plantaciones concebidas únicamente para sumar cifras. Lo importante es conseguir que lo que plantemos sobreviva, arraigue y acabe formando parte efectiva del bosque”, ha aseverado Novo. Por ello, los nuevos ejemplares dispondrán de tutores y protectores individuales frente a los daños de la fauna y las técnicas de plantación se adaptarán a las características concretas del terreno.
Por otro lado, el proyecto reforzará sustancialmente la infraestructura de abastecimiento de agua mediante 200 metros de conducción enterrada conectada a la red actual. Esto facilitará los riegos de consolidación de las plantas y mejorará la capacidad de reacción ante un eventual incendio.
Uno de los hitos ambientales más destacados será la creación de una charca naturalizada de unos 170 m² en el valle, con profundidades progresivas hasta alcanzar un metro, rampas suaves, troncos, piedras y una isla central de roca, que está pensada para actuar como refugio, punto de agua y hábitat de reproducción para anfibios, reptiles y otras especies húmedas. La intervención en la zona se completará con la instalación de cuatro mesas de picnic de madera.
El proyecto integra también un componente de educación ambiental, ya que se reservarán aproximadamente 30 árboles para una jornada de plantación participativa con escolares de centros educativos del entorno.
