La preocupación ambiental por el centro de datos proyectado en el nuevo polígono industrial de Monfarracinos, que registrará un importantísimo consumo de agua y que doblará el gasto en gas que actualmente se registra en toda la provincia, llegará a las Cortes. El PSOE de Zamora pedirá a la Junta que ofrezca «transparencia» sobre el proyecto, conociendo «las empresas implicadas, los efectos ambientales, las medidas de seguridad y el empleo o inversión que generará» en la zona.
Iñaki Gomez, procurador socialista, considera que Zamora necesita nuevas inversiones, industria, empleo y proyectos capaces de generar oportunidades, pero defiende que una iniciativa de estas dimensiones debe desarrollarse con transparencia, garantías y participación de los municipios y vecinos afectados. Según la documentación conocida, el proyecto contempla cinco edificios destinados a servidores y una demanda máxima declarada de 300 MW, pero también incorpora un importante conjunto de instalaciones energéticas: 24 motores de gas de combustible dual, con una potencia térmica conjunta superior a 1.160 MW y una potencia eléctrica instalada cercana a 550 MW, además de 24 chimeneas de 30 metros de altura. El complejo incluye asimismo generadores diésel de emergencia, almacenamiento electroquímico de energía a gran escala, depósitos de combustibles, infraestructuras eléctricas de alta tensión y una instalación fotovoltaica asociada.
El procurador socialista considera especialmente relevante conocer el impacto que pueda tener el funcionamiento del complejo sobre los municipios próximos, especialmente en aspectos como la calidad del aire, las emisiones, el ruido, el descanso nocturno, el consumo y gestión del agua y la seguridad industrial. La documentación contempla el funcionamiento de los motores de gas a lo largo del año y la posibilidad de que un número significativo de ellos opere simultáneamente durante el periodo nocturno. Esta circunstancia, unida a la proximidad del proyecto con determinadas viviendas, ha generado preocupación entre vecinos de Monfarracinos y su entorno, como ya indicó este periódico.

Por ello, los procuradores socialistas preguntan a la Junta qué evaluaciones ha realizado o tiene previsto realizar sobre los efectos del funcionamiento conjunto del complejo y si se han estudiado específicamente las consecuencias sobre las viviendas más próximas.
La iniciativa socialista pregunta también qué sustancias contaminantes podrían emitirse como consecuencia del funcionamiento de los motores y las instalaciones auxiliares, qué sistemas de control y seguimiento se exigirán durante la explotación y si se contempla la instalación de sistemas de medición continua de la calidad del aire en el entorno de Monfarracinos.
Asimismo, Gómez reclama información sobre los riesgos derivados de la presencia conjunta de motores de gas, almacenamiento energético, generadores diésel y depósitos de combustibles, así como sobre los planes de prevención, emergencia y actuación ante posibles accidentes que deberán existir antes de autorizar la puesta en funcionamiento del complejo.
