La vendimia arrancará en Toro la semana del 17 de agosto, la uva se prevé buena y se antoja una bajada de la producción de la Denominación de Origen si no llueve durante las próximas semanas. Son las principales estimaciones de la campaña de este año, que será una de las más tempranas de las que se recuerdan en la comarca zamorana con más poderío en materia vinícola. Las intensas olas de calor registradas durante los últimos meses han acelerado la maduración de la uva, alterando el calendario tradicional de la vendimia y provocando, además, una importante merma en la producción. Según las primeras estimaciones, la cosecha de este año podría situarse al mismo nivel o incluso por debajo de la registrada en 2025, un año que ya no fue especialmente bueno.
Esta reducción de la producción coincide, además, con un menor volumen de existencias de vino almacenadas, aseguran desde la Unión de Pequeños Agricultores. Sin embargo, esta situación no se está traduciendo en una mejora de los precios que reciben los viticultores. El sector denuncia que las expectativas del mercado siguen siendo muy bajas y que las ofertas que se están planteando continúan sin cubrir los costes de producción, a pesar de que la lógica del mercado apuntaría a una revalorización del producto ante un menor stock.
«La combinación de menores cosechas, costes de producción disparados y precios insuficientes está haciendo inviable la actividad de miles de explotaciones familiares», advierten desde la organización. Cuestión que, evidentemente, afecta menos a las bodegas. Fertilizantes, combustible, energía y otros insumos han incrementado notablemente los costes en los últimos años, mientras que la rentabilidad del cultivo continúa deteriorándose.
Con todo, habrá que esperar a septiembre para que la vendimia arranque de forma generalizada en la DO Toro, que anticipa una campaña en la que dos de los principales males del viñedo, el mildiu y el oidio, han pasado de largo. A falta de las previsiones oficiales, en Toro se habla de una merma de la producción de entre el diez y el quince por ciento si no llueve. El año pasado, en el caso concreto de Toro, se recogieron 19,65 millones de kilos de uva, algo menos de los 19,78 millones del año pasado y bastante por debajo de la media del periodo 2020-2024, que supera los 22,25 millones de kilos. Si se cumple lo que anticipan en el Consejo Regulador, este año será muy complicado llegar a los 19 millones de kilos.
