– ¿Hay tanta diferencia en el uno por ciento?
– La noche y el día, literalmente. La diferencia es que se pueda ver la corona del Sol. Hay muchísima diferencia. La corona está muy influenciada por el campo magnético, es como una especie de nube de cinco veces el diámetro del sol. Eso solo se puede ver cuando el eclipse es del 100%. El que pueda, que vaya a la totalidad.
Y es que la cuestión es que en las zonas del 99%, en la parte suroeste de la provincia a grandes rasgos, se colará «un poquito» de luz solar tras la luna en la tarde del miércoles 12 de marzo. Un poco, cierto. Pero un poco de una luz tan potente que, cuando entra en contacto con la atmósfera y se dispersa, es suficiente para evitar ver la corona solar. «Es el mismo efecto que durante el día nos lleva a no poder ver las estrellas: la dispersión de la luz que hace la atmósfera».
Quien habla es Javier Domínguez, astrofísico, director y promotor del Observatorio de Sobradillo de Palomares y una de las personas que con más interés ha esperado a la tarde de 12 de agosto de este año. Y para entender la magnitud del evento astronómico que se vivirá en unos días, recurre al calendario. La anterior vez que en Zamora se vio un eclipse solar fue en 1478. La próxima será en 2480. Entre medias, el próximo miércoles. No hay que hilar muy fino para comprender el carácter histórico de un acontecimiento que ha llenado hoteles, casas rurales y apartamentos con ciudadanos de todo el mundo. «Los eclipses, cuando se ven, se quiere repetir».

Pero, ¿qué se verá? El fenómeno comenzará de forma difícilmente perceptible. La Luna y el Sol están condenados a cruzarse, pero hasta que esto no comience, desde la Tierra no seremos conscientes siquiera de que la Luna está en el cielo. La luz del Sol la hace invisible, más en situaciones de Luna nueva, que deben suceder necesariamente para que se produzca un eclipse de Sol. Pasadas las siete y media, la circunferencia del Sol empezará a recibir un «mordisco» cada vez más grande. Sobre las 20.30, un astro fantasma aparecerá en el cielo y tendremos «una luz parecida a las primeras horas del amanecer, o las últimas del día, pero en todas direcciones».
Zamora se pondrá durante este miércoles en el mapa, una situación que a muchos ha pillado desprevenidos pero que personas como Javier Domínguez ya conocía de antemano, razón por la cual ha asesorado a instituciones durante los últimos meses. Los eclipses, asegura, «mueven masas» de personas, gente que llega desde cualquier parte del mundo a los pocos lugares en los que este fenómeno sucede. «Cada año y medio, más o menos, hay un eclipse solar total. Lo que sucede es que muchos no se observan porque coinciden en el mar. La media para que se repita en un mismo lugar son 340 años. Y depende de muchos factores. Por ejemplo, el anterior, el del siglo XV, duró cinco minutos. El próximo, el del siglo XXV, durará parecido. Este es más corto. ¿Por qué? «Son varios factores. Primero, por la rotación de la tierra, por la inclinación cuando se produce el cruce del Sol y la Luna y por la cercanía de la Luna a la Tierra y de la Tierra al Sol».
Una de las cosas que hacen de Zamora un punto privilegiado para ver el eclipse es su orografía. La provincia, sobre todo en la zona en la que más se alargará la totalidad, es un territorio llano, sin abundante vegetación y sin montañas que tapen el oeste en un momento en el que el Sol ya estará bajo. Benavente, por ser el punto donde más durará el eclipse, y Tierra de Campos son los mejores lugares a los que desplazarse. Conviene hacerlo con tiempo, porque se espera un día intenso en las carreteras. «Mucha gente va a subir a primera hora de la tarde desde Salamanca o desde Extremadura para ver el eclipse», asegura Domínguez. Conviene tener elegido el sitio de antemano y desplazarse a él con suficiente antelación.
El eclipse ha puesto sobre la mesa el potencial, que ya se venía intuyendo, de la provincia en lo relativo a la observación del cielo. «Es un nicho turístico que vive un buen momento y que ahora se puede empezar a aprovechar», asegura el astrofísico, que defiende la concesión a la provincia del sello StarLight para la observación del cielo nocturno. Zamora, fundamentalmente su parte este, cumple «sobradamente» con las condiciones, y para verlo será un buen momento la misma noche del eclipse, cuando las perseidas alcancen su nivel más alto de actividad.
Por lo demás, el impulsor del observatorio de Sobradillo de Palomares, que verá el eclipse en esa misma ubicación rodeado de telescopios y cámaras para captar el fenómeno, recuerda los consejos de seguridad básicos que no por repetidos hay que olvidar. «Siempre que hay un eclipse hay un aumento de las urgencias relacionadas con la vista», apunta el astrofísico, que recuerda que hay que usar gafas homologadas en todas las fases del fenómeno salvo en el minuto de totalidad. «La luz solar es tan potente que causa lesiones aunque llegue en menor cantidad», recuerda Javier Domínguez. El uso de prismáticos y telescopios queda reservado para personas con conocimientos avanzados y filtros específicos para la observación. Aquí, cualquier imprudencia puede tener unos efectos nocivos en la visión.
Este es un reportaje patrocinado por el Patronato de Turismo de la Diputación de Zamora

