Un año que iba a ser bueno se ha convertido en uno que pinta malo. El incendio de la semana pasada en Fermoselle ha comprometido la producción de aceituna en la zona hasta el punto de vista de que se estima que muchos agricultores han perdido la producción o la han visto reducirse tanto que difícilmente venderán aceite. De ello da cuenta Luis Fernando XXX, uno de los promotores de El Regalo de Atenea, una de las empresas que produce en la zona. El fuego ha quemado olivos en la zona, sobre todo entre el punto inicial del incendio, en La Cicutina, y el lugar en el que cruzó la carretera de Fermoselle, antes de entrar en el pueblo si se llega desde Zamora. “Es la misma zona que se quemó hace años, la que más ha salido perjudicada” por el paso del fuego, asegura.
Las características de los olivos de la zona han jugado en su contra por el incendio. Muchos, explica el productor, son centenarios, “rpácticamente huecos” por dentro, lo que les hace más sensibles ante una amenza tan severa como el fuego. Los que se han quemado tienen la producción de este año y de los siguientes perdida. Otros muchos tienen ya las hojas amarillas. No se han quemado, “se han ahogado”, y para ellos todavía hay una mínima esperanza. Esperanza que pasa por que llueva cuanto antes para que el olivo pueda recuperar las hojas y tener fuerza todavía de engordar las aceitunas. El problema es que queda un mes de verano y las lluvias no aparecen en el horizonte. “Va a estar complicado”, aseguran en el sector.
Con todo, lo previsible es que los olivos sean capaces de recuperarse. Ya lo mostraron en el gran incendio de hace años. “Ahora echaran ramas por abajo y hay que mantenerlas y dejarlas que engorden”. Pero claro, eso tarde, más en un árbol de crecimiento lento como es este. La producción de este año está perdida y la de los dos siguientes, mínimo, también. Olivos que esperaban un buen año volverán a dar aceitunas, como pronto, en 2029. Una gran pérdida para la marca de calidad.
Y también sucede aquí, en contra de lo que pasa con el vino, que no es previsible que el fruto deje sentir los efectos del fuego. La uva capta mucho más las características del entorno que la aceituna, así que, si hay producción, se podrá salvar, servirá para hacer aceite y, en contra de lo que se espera con el vino, no sabrá a humo. “Para salvar un poco la campaña lo fundamental es que llueva” en breve y los árboles puedan recuperar algo de fuerza tras lo sucedido el pasado miércoles. “Si no, se notará y habrá menos aceite”, concluyen desde el sector.
