El incendio de Fermoselle ya está estabilizado; no aparece como activo en la web oficial de la Junta de Castilla y León. A última hora de la tarde del lunes, el operativo consiguió acabar de dominar un fuego que podría haber calcinado, según las estimaciones iniciales, más de 11.000 hectáreas en la comarca de Sayago entre los últimos días de julio y los primeros de agosto.
El incendio se desató a última hora de la mañana del miércoles y pronto se desbocó hasta el punto de amenazar la población fermosellana y obligar a la declaración del nivel dos de riesgo. A partir de ahí, las condiciones desfavorables provocaron la rápida expansión de las llamas y el desalojo progresivo, durante esa misma jornada, de catorce pueblos de la comarca, lo que se sumó al confinamiento de Fermoselle y de Fariza.
Durante el incendio, se vivieron momentos de elevada tensión por las dificultades a la hora de proteger los pueblos, unos problemas que quedaron en evidencia al constatar los daños sufridos en naves, ganado y viviendas – casi todas vacías – de localidades como Mámoles, Palazuelo, Zafara o Fornillos de Fermoselle, por citar algunos de los ejemplos más claros.
El calor y el viento condicionaron mucho las labores de extinción llevadas a cabo durante esos días por los cerca de 200 medios adscritos al operativo dirigido por la Junta que participaron en la tarea. Aún así, ya el viernes, los vecinos pudieron volver a sus casas en dos fases: la primera, por la mañana, con el retorno del grueso de los afectados; y la segunda, ya a última hora de la tarde, con la vuelta a casa de las gentes de Mámoles y Pinilla.
Desde entonces, los trabajos se centraron en controlar las reactivaciones, principalmente en la zona de Mámoles, donde la orografía ha complicado el trabajo de los servicios de extinción. Con todo, el incendio ya se encuentra estabilizado sin que se puedan precisar aún con certeza ni sus causas ni la superficie concreta calcinada. En ambos casos, lo que hay son indicios.
En lo tocante al origen, el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, deslizó hace días que el incendio podría haberse desatado a causa de una imprudencia. Mientras, en lo que tiene que ver con el terreno quemado, el propio operativo habló ya de una cifra que podría superar las citadas 11.000 hectáreas, aunque ese número habrá de ajustarse ahora. En cualquier caso, se trata del fuego más grande del año en la provincia y de uno de los más importantes de la historia de Zamora, siempre por detrás, eso sí, de los dos de 2022 en la Sierra de la Culebra y Losacio, y del de Molezuelas y el de Sanabria en 2025.
