En España, de media, hay una farmacia para cada 2.206 habitantes. En Zamora, hay un establecimiento de esta naturaleza para cada 1.061 vecinos. La provincia mantiene la mejor ratio del país, a pesar de que, en 2025, vio cómo cerraban cuatro de estos negocios que son al mismo tiempo un servicio para los municipios que los acogen. El territorio contaba, al final del pasado año, con 156 farmacias, cuando en 2024 eran 160. Aún así, las cifras oficiales dejan patente que los zamoranos están bien atendidos en este ámbito si se les compara con los habitantes de otros lugares.
Los números salen de las Estadísticas de Colegiados y Farmacias Comunitarias, actualizadas con los datos de 2025. En ese mismo informe, se puede comprobar cómo Zamora ha pasado de contar con 37 farmacias en situación de viabilidad económica comprometida a quedarse con 33 de estos establecimientos que necesitan un respaldo a través del llamado «índice corrector» porque sus facturaciones no alcanzan los mínimos establecidos. El documento no lo aclara, pero resulta fácil relacionar los cuatro cierres con la disminución de esa cantidad de negocios con dificultades para seguir adelante.
Lo que sí especifica el informe es que los cierres se produjeron en las zonas rurales de la provincia. Al menos, fuera de la capital, pues en el municipio principal se mantienen abiertas las mismas treinta farmacias que en el ejercicio anterior. Fuera de la ciudad hay ahora 126, según esta estadística que revela que la cifra de colegiados se ha incrementado ligeramente en la provincia de un año para otro: de 340 a 344. Aquí, Zamora también está por encima de la media en lo referente al número de profesionales por vecino en el territorio.
De vuelta a la ratio de farmacia por habitante, cabe destacar que Zamora encabeza aquí una lista en la que aparece con otras provincias con las que suele compartir indicadores principalmente negativos. Más allá de Navarra en segunda posición, las siguientes son Cuenca, Ávila, Salamanca y Teruel. En este caso, la sensación es que estos establecimientos resisten mejor que otros en los territorios despoblados.
