El arreglo de los paseos ribereños tras las crecidas del Duero del pasado invierno no será tan sencillo como se esperaba en el Ayuntamiento de Zamora. Los trabajos son bastante más complejos de lo estimado, y habrá que iniciar una licitación pública para realizarlos, según asegura el concejal de Obras, Pablo Novo, ante las quejas de los usuarios, que lamentan que varios meses después de recogerse las aguas la zona sigue en un evidente mal estado. La idea inicial era que la empresa encargada del mantenimiento de los parques y jardines de la ciudad se encargara de la reparación de los caminos, como ya realiza puntualmente en otros puntos concretos de Zamora. Sin embargo, no será posible en este caso.
Novo asegura que la intervención, que engloba no solo los puntos que quedaron con unos daños más evidentes sino también otros en los que el estado general es un poco mejor pero aún así subsanable, rondará los cien mil euros. Será el Ayuntamiento de Zamora el que asuma el gasto. En principio, al ser una actuación de mero mantenimiento tras lo sucedido este invierno, no sería necesario, explican las mismas fuentes, solicitar permiso a la Confederación Hidrográfica del Duero. El contrato se licitará en próximas fechas.
Los daños causados por la riada son evidentes en varios puntos. El paseo que discurre paralelo a la avenida del Nazareno de San Frontis está bastante deteriorado, como también toda la zona cercana al Puente de Piedra. En estas zonas se trabajará de forma más intensa, es de prever.
Cabe recordar que la crecida fue intensa. En febrero se inició una crecida que llevó al río a unos niveles no vistos en los últimos años. El Duero alcanzó su nivel máximo de la última crecida en Zamora al mediodía del 17 de febrero, cuando superó de forma holgada los 1.300 metros cúbicos de agua por segundo, anegando paseos, desbordándose en parques y anegando incluso edificaciones en Villagodio.
