Con 21 años, hace ahora tres, Isma Medina vino a jugar a Intersala Zamora. No le fue mal y siguió otro año, marchando a media temporada a jugar a El Ejido, donde disputó el playoff por subir a Primera División. Desde ahí pasó a Avanza Jaén, después a FS Salamanca y, para el año que viene, regresará a Zamora. Eso en lo meramente competitivo porque, aunque la temporada empieza en otoño, Medina anda ya por Zamora. Por los pueblos, en concreto, donde ha impulsado una iniciativa que combina la formación deportiva con la convivencia y «la promoción de los valores» a través del fútbol sala. Iniciativa que, a la luz de los resultados de esta primera edición, va bien.
Hablamos del Campus de Fútbol Sala Escuela de Talentos GR9-IM21, que se ha desarrollado ya en Moraleja del Vino, que esta semana está en Villarrín de Campos y que pasará después por Vezdemarbán. Un viaje en el que se han embarcado más de medio centenar de niños que pasan el verano en Zamora, que consiguen de esta manera escapar durante un rato de las afiladas garras de las pantallas para socializar con la chavalería local, que al fin y al cabo es uno de los objetivos principales de la iniciativa.

«Nuestra idea principal», relata Medina mientras los chavales practican en el pabellón de Villarrín de Campos, es «actuar en los entornos rurales» para «generar actividad» y que no sea necesario acudir a los núcleos urbanos principales de la provincia a buscar divertimento. Aunque lo troncal es el fútbol sala, el campamento no se limita únicamente al aprendizaje técnico de los fundamentos del deporte. El campamento dura una semana y el tiempo da lo que da, así que los objetivos tienen que ir algo más allá de lo puramente deportivo. En Moraleja, por ejemplo, se ha destinado parte del tiempo a hacer pádel. En Villarrín se combate el calor del mediodía en la piscina del pueblo. «Se trata de combinar aspectos como el compañerismo, el respeto, el esfuerzo y la superación», apunta Ismael, que insiste: «Intentamos también aprovechar el entorno que nos ofrecen los pueblos participantes».

El proyecto cuenta con el impulso de la Diputación de Zamora en su idea de llevar el deporte a los pueblos de la provincia, favoreciendo la práctica deportiva entre los más jóvenes y contribuyendo a dinamizar la actividad durante los meses de verano. La idea, de cara a los próximos años, es crecer. El mismo campus que se realiza en los tres pueblos de Zamora se hace en siete lugares más de Castilla y León. El más importante está en Cuéllar, lleva ya varias ediciones y este año ha contado con 160 chavales participantes. «En Moraleja del Vino los resultados fueron buenos y los niños y los padres quedaron contentos», apunta el impulsor de la iniciativa, así que si todo va bien, el año que viene se repetirá. «El año que viene nos gustaría hacer más semanas en más pueblos e incluso hay alcaldes que ya nos han dicho que vayamos a su pueblo» el año que viene, apunta el jugador del Intersala Zamora, que ha logrado sacar de la ciudad, en verano, el fútbol sala para ofrecer, a mayores, una alternativa de ocio a los jóvenes de los pueblos.
