Un alumno que ahora suspendiera el examen para el carné de conducir en la provincia de Zamora tendría que esperar «hasta finales de septiembre u octubre» para volver a examinarse. Una situación «insostenible», denuncian las autoescuelas locales, que se ha vuelto crónica en una provincia en la que siempre faltan examinadores y en las que las listas de espera para pasar el examen práctico no hacen otra cosa que engordar. José Miguel Crespo, de autoescuela San Cristóbal, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas, asegura que a día de hoy hay unos 1.100 alumnos en espera y «se espera que para el fin del verano la lista llegue a 1.500 personas». Unos datos demasiado elevados.
Crespo explica que la cuestión va camino de afectar al empleo que generan las autoescuelas zamoranas, 22 repartidas a lo largo de toda la provincia. Con tiempos de espera tan largos para realizar los exámenes deja de tener sentido que una plantilla de profesionales elevada sea capaz de formar a los alumnos con celeridad, máxime cuando esa celeridad va seguida de una espera de semanas para examinarse. «Tenemos que espaciar las clases mucho en el tiempo. Un alumno no puede estar tampoco practicando todos los días, así que lo hacemos poco a poco para llegar bien al examen», asegura Crespo.
En Zamora actualmente hay cinco plazas de examinadores y solo hay cubiertas tres. «Con cinco llegaríamos, pero con tres es imposible», relatan los examinadores. En verano la situación se complica más por dos factores. Primero, porque los examinadores disfrutan de sus vacaciones anuales durante este periodo, lo que hace que el número de efectivos baje y que las listas de espera aumenten. Y, segundo, porque el verano es época de alta demanda para las autoescuelas ya que muchos jóvenes aprovechan las vacaciones del curso lectivo para sacarse el carné. «Justo cuando más podemos trabajar es cuando menos trabajamos», lamentan los negocios, que exigen soluciones.

La Asociación de Autoescuelas ha celebrado en las últimas semanas reuniones con los partidos políticos, a los que ha trasladado su situación. «Se han comprometido a trasladar nuestras peticiones», asegura José Miguel Crespo, aunque las esperanzas de que se logre una solución en el corto plazo son pocas. Máxime cuando, según relatan los propios profesionales, la falta de examinadores no es una cuestión que afecte solamente a Zamora, sino que es una dificultad compartida con otras provincias del entorno. «Hay provincias en las que los alumnos tienen que esperar hasta seis meses para empezar a hacer prácticas desde que aprueban el teórico porque las esperas son mayores», aseguran las mismas fuentes, una situación que todavía no se ha dado en Zamora.
Sea como fuere, el sector necesita soluciones para no «empezar a perder dinero», apuntan. La falta de examinadores supone una dificultad extra para un sector que no pasa por sus mejores momentos. De hecho, hace unas semanas las autoescuelas zamoranas ya empezaban a estar apuradas por el alza de los precios del combustible. Los negocios han solicitado, a través de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), al Gobierno la puesta en marcha de una línea de ayudas directas destinada a paliar el fuerte incremento del precio de los carburantes como consecuencia del conflicto en Oriente Medio.
Según la patronal de las autoescuelas, «la escalada de costes afecta de manera crítica a la actividad diaria de los centros, cuya operativa depende en gran medida del uso continuado de vehículos». El carburante constituye uno de los principales costes operativos del sector y cualquier incremento brusco en su precio impacta de forma directa e inmediata en la viabilidad económica de las empresas.
