Las repetidas olas de calor que afectan a la provincia convierten al calor en uno de los principales elementos a tener en cuenta en materia de prevención de riesgos laborales. En las últimas semanas son varias las empresas y trabajadores que, a nivel particular, han reclamado a sus empleadores unas mejores condiciones laborales en relación a este tema. María Hernández, por ejemplo, es cocinera en la cocina social del Ayuntamiento de La Bóveda de Toro, es la encargada de cocinar más de treinta menús cada día y asegura que, durante los últimos picos de temperatura, ha registrado en su puesto de trabajo «hasta 32 grados de temperatura» durante su turno. «He pedido de palabra y por escrito que me aclimaten la cocina. La semana pasada me dijeron que no se puede poner aire acondicionado, aunque en otras cocinas sí lo hay», lamenta la empleada.
La única solución encontrada hasta el momento en este caso ha sido instalar un ventilador doméstico y abrir las puertas para que, al menos, «corra el aire», dice la cocinera. A la trabajadora se le ha propuesto encender el aire acondicionado del salón y abrir la puerta, pero según dice «eso apenas baja la temperatura». También se le prometió un ventilador más potente que no acaba de llegar. «Lo que se tendría que hacer aquí es instalar un sistema para climatizar la cocina, porque cuando hace mucho calor directamente no se puede trabajar», lamenta la cocinera.
Situación similar se vive en la empresa de reparto UPS de Benavente. La plantilla, ha denunciado UGT, viene desarrollando su trabajo en las últimas semanas bajo temperaturas «muy elevadas», de más de treinta grados y cercanas a los 40. «Esta situación resulta especialmente grave teniendo en cuenta la naturaleza del trabajo que desarrolla la plantilla, basado en la carga, descarga y manipulación continua de mercancías, con paquetes que en algunos casos alcanzan hasta 60 kilogramos, lo que supone un importante esfuerzo físico que incrementa notablemente el riesgo de sufrir estrés térmico», dice el sindicato.
Ante esta situación se ha propuesto un horario continuo de mañana que ha sido rechazado por la empresa «sin ofrecer alternativa». El sindicato ha pedido a la empresa que realice una nueva evaluación de las condiciones laborales. Para UGT resulta especialmente preocupante «que la empresa continúe apoyándose en una evaluación realizada el pasado año, cuando las condiciones ambientales actuales son claramente diferentes y las sucesivas olas de calor hacen imprescindible revisar el riesgo conforme a la realidad existente en estos momentos», dice el sindicato.
La cuestión preocupa en general. «El estrés térmico a determinados niveles puede ser perfectamente considerado un riesgo grave e inminente que pone en peligro la seguridad de la persona trabajadora y por lo tanto es acorde a derecho aplicar medidas de paralización del trabajo en cualquiera de las formas previstas en la ley», argumenta CC OO. «La protección de la salud de las personas constituye una obligación legal de las empresas ante episodios de calor extremo» y «deben adoptarse todas las medidas preventivas y organizativas para evitar riesgos», insiste UGT.
